No tengo ganas de bailar

Capítulo 2 – No tengo ganas de bailar (I Don’t Feel Like Dancin’)

Danny: Es uno de mis más antiguos recuerdos. Tengo 6 años de edad y estoy en mi casa en Bolton. Mi mamá está hojeando las Páginas Amarillas. Me mira. “¿Te gustaría tomar clases de guitarra?” pregunta.

Muéstrame un niño de 6 años que no quiera clases de guitarra, pero creo que yo las quería mas que nadie. Ya estaba obsesionado. Cuando era muy pequeño tenía una guitarra blanca de plástico que llevaba a todos lados, como la mayoría de los niños cargan un oso de peluche. Ahora que tenía 6 años tenía mi primera guitarra de verdad – una bestia con cuerdas de nylon de Argos – y en mi mente yo ya era Bruce Springsteen, rockeando en mi habitación como si fuera Madison Square Garden. Clases de verdad con un guitarrista real serían lo mejor. El glaseado del pastel.

Mi mamá marcó el número y habló con el maestro de guitarra, mientras la veía y me colgaba se cada palabra en la conversación. Colgó el teléfono. “Lo siento amor,” dijo ella. “No te dará clases hasta que tengas 7 años. Tus manos aún no son lo bastante grandes.”

¿Siete? El maestro bien podría haberme pedido que esperara hasta que tuviera un pase gratuito para el autobús.

Fuimos a ver al maestro para tratar de convencerlo. Vio mis manos gigantes y decidió que, después de todo, eran lo suficientemente grandes. Más importante aún, tenía las ganas. Felizmente habría pasado todo el día, todos los días, practicando. Desafortunadamente, la escuela estaba en medio.

La escuela no fue exactamente la mejor cosa que me pasó, pero tampoco fue la peor. Ponme en una clase que me interese y pondré atención, preguntado cosas a cada minuto. Ponme en una clase de historia, o en una clase de RE1 y estaré viendo la ventana, aburrido a más no poder. Muchas veces dependía del maestro. Teníamos un excelente maestro de música llamado Sr. Martin que interesaba a todos, incluso a los que pensaban que no les gustaba la música. Desafortunadamente mi siguiente maestro de música – su apodo era el Sr. Pendle Bender2 – nunca capturó mi imaginación, lo que era frustrante porque era la única clase a la que en verdad quería ir, y ser bueno en ella. Al Sr. Pendle Bender le encantaba bombardearnos con teoría musical, pero yo siempre estuve más interesado en la interpretación. Solía tratar de encontrar algún modo de interpretar, ya fuera en obras de teatro escolares (fui a una audición y terminé con el papel estelar en Bugsy Malone), o tocando la guitarra principal en la producciones escolares de Jesucristo Superestrella o Vaselina.

El problema era que tocar la guitarra no era algo genial en mi escuela. Me molestaban por hacerlo. A veces me escupían. No era muy bueno defendiéndome. Sólo tenía que soportar las burlas en los pasillos, pero eso no me desanimaba con la guitarra. En casa, si no estaba practicando en mi habitación, estaba en la calle con mis amigos, jugando con nuestras bicicletas o pateando una pelota. Era muy bueno para el football y me ofrecieron probarme para Trevor Francis que dirigía el equipo Birmingham City, pero tenía que quedarme allí toda la semana y no podíamos pagarlo.

Ellos eran diferentes, mi mamá y mi papá. Tan diferentes como Springsteen y Pink Floyd, que era la música que escuchaban, y la banda sonora de mi infancia. Y aunque no tengo recuerdos de uno infancia que no fuera feliz, nunca fui el tipo de chico que piensa demasiado las cosas. Cuando veo hacia atrás, puedo ver que los problemas en las relaciones de mi familia empezaron muy temprano.

Tenía una buena relación tanto con mi mamá como con mi papá, hablando sin fin de música con mi mamá y yendo al football con mi papá. Después descubrí que no todo estaba bien detrás de las puertas de nuestra pequeña casa en Bromley Cross. Papá era un policía en la prisión Strangeways y entrenador de perros. Surfeaba en Newquay cuando era joven – un tipo grande que había sido un buen bravucón. Una personalidad perfecta, supongo, para un policía en la prisión. En todos los aspectos posibles, él cambió cuando empezó a trabajar en Strangeways. No era una sorpresa, supongo. Trabajaba en un lugar estresante. A veces sentía que caminaba sobre hielo delgado cuando estaba cerca de él. Recuerdo que regresaba a casa del trabajo, obviamente con un humor extraño.

“¿Qué te pasa, papi?”

“Ah, no quiero hablar de eso.”

“No, dime, ¿qué te pasa?”

Y él me contaba una historia terrible, como la vez que me contó que le dijo a un preso que regresara a su celda, y la siguiente vez que lo vio le salía una antena de televisión del pecho. “Sólo lo estoy recordando,” decía, antes de encerrarse en sí mismo.

Era cercano a mi papá. Más cercano de lo que era mi mamá con mi hermana, a veces creo. Y tener a un tipo rudo como padre tenía sus ventajas. Si iba a casa y le decía que algún niño me había molestado en los pasillos por tocar la guitarra, el ya estaba listo para defenderme. Una vez, fue aún más lejos.

Tenía unos 13 años y había estado en la calle jugando hockey en patines con mis amigos. Habían unas cuantas tienda a unos minutos de mi casa, y una parada de autobús donde algunos chicos se reunían, quizá para beber, o para drogarse un poco. Era bastante intimidante caminar por allí un Sábado cuando los chicos estaban allí. Un día, mi amigo Sam y yo pasamos por allí para ir a las tiendas a comprar dulces. Sentí los ojos de los chicos en nosotros, pero no era nada nuevo. Un momento después, fui consciente de que Sam estaba afuera y estaba peleando con algunos de ellos. Ninguno de nosotros éramos el tipo de chicos que empezaban una pelea, pero resulta que uno de los chicos que siempre había sido problemático había molestado a Sam, tratando de quitarle sus dulces y causando una pelea. Sam lo había enfrentado y había tirado su bicicleta en unos arbustos cercanos.

El chico se subió a la bicicleta y nosotros patinamos a casa. Casi llegábamos a mi casa cuando 4 chicos nos bloquearon el camino – uno de ellos bastante jove, 2 de 16 años y uno probablemente de 18. Llamaron a Sam, sonando amigables y preguntándole la hora. “Claro,” les dijo Sam. Pero antes de que supiéramos qué estaba sucediendo, se le aventaron encima. Estaban golpeando a Sam y ni siquiera lo dudé. En el momento en que entendí qué sucedía, un solo pensamiento cruzó mi cabeza.

Papá.

Probablemente parecía como un cobarde, pero sabía que mi papá estaba cerca y que era a él a quien necesitábamos. Empecé a golpear mi puerta, gritándole, gritando que estaban golpeando a Sam. Él no lo pensó 2 veces: salió corriendo de casa, conmigo a su lado, hasta que encontramos a Sam. Estaba tirado en el suelo, completamente golpeado, con sangre en la cara, tan malherido que no sabía dónde estaba.

Mi papá no estaba dispuesto a dejar las cosas así. Nos metió en el asiento trasero de su coche. “Vamos por ellos,” nos dijo.

Había una calle en forma de V detrás de nuestra casa, al final de la cual había un área llamada Sharples. Los chicos de Sharples siempre peleaban con nosotros de Bromley Cross, y mi papá sabía a donde dirigirse para atraparlos. A ellos les tomaría 10 minutos llegara pie. Nosotros llegaríamos en 7.

Llegamos a Sharples y esperamos afuera del campo a que los chicos llegaran, Sam seguía recostado, cubierto de sangre.

Llegaron pronto.

Papá necesitaba que los identificáramos antes de hacer algo. “¿Son ellos?”

Asentí.

“De acuerdo chicos, agáchense…”

Sam y yo nos escondimos en la parte trasera del coche, mientras mi papá se sentó al frente fingiendo leer el periódico. Cuando los chicos se acercaron cerró el periódico y salió. “¡Oi!” rugió. “¡Ustedes idiotas golpearon al amigo de mi hijo!” Dejó que los más jóvenes se fueran, pero agarró al de 18 años por la camiseta y empezó a arrastrarlo por la calle, aventándolo por todas partes, gritándole asesino.

Para entonces, la mitad de la calle estaba en sus puertas, viendo qué sucedía. Me aventuré a salir del coche, pensando que no pasaba nada y animando a mi papá. Se corrió la voz de lo que había pasado, y desde ese día los chicos de la zona se lo pensaban 2 veces antes de molestarnos a mi o a mis amigos. Nunca más me volvieron a molestar.

Esa era la buena parte de tener un papá como el mío. Pero también había malas partes. Conforme pasó el tiempo, él y mi mamá dejaron de comunicarse y las peleas incrementaron. Él parecía incapaz de hablar de las cosas difíciles de su trabajo, pero parecía que lo perseguían a casa, y sus frustraciones explotaban de la nada. Es triste, en verdad, que nunca se sintió capaz de compartir eso con mi mamá. Su único modo de relajarse era yendo al bar, dejándonos a mi, mi mamá y mi hermana en casa.

Mi mamá no recibió muy bien este cambio en el carácter de papá. Alguno de mis recuerdos más antiguos son de mi recostado en mi cama escuchando las peleas entre ellos. Recuerdo que mi corazón se aceleraba, mi estómago se encogía. Es estresante escuchar cosas así cuando eres un niño. Después de todo, nadie quiere escuchar a sus padres gritándose. La mayoría de las veces las peleas empezaban por cosas sin sentido – desacuerdos tontos y estúpidos – antes de convertirse en meses de frustración explotando. Era horrible escucharlo, pero en retrospectiva aprendí mucho. Mamá y papá tratando de hablar de sus problemas, como adultos. Ahora, intento asegurarme de que mi novia Georgia y yo hablamos de todo, porque sé que soy como mi mamá cuando dejó que las cosas se acumulen dentro de mi.

Conforme pasó el tiempo, me convertí en el pacificador de mi familia. Cuando las peleas empezaban, siempre me ponía en medio de ellos, diciéndole a mi papá que dejara de descargarse con mi mamá. Todo terminaba siempre igual: papá saldría de la casa yéndose al bar, y yo estaría aliviado de que se había ido y que mi mamá podría relajarse por un rato mientras él no estaba aquí. Para todos los demás, mi papá era relajado, pero al estar en casa aparecía un lado distinto de él.

No quería aceptar que algo estaba mal, pero muy dentro sabía que era verdad. Conforme pasó el tiempo, sentí que mi familia se separaba. Nuestra familia era la tradicional familia católica. Los domingos eran el día importante de la semana. íbamos a la iglesia en la mañana, y luego a casa de mi abuela para comer. Mas y más, parecía que mi papá no aparecía en casa de mi abuela para la comida. En vez, estaba en el bar. Amaba estar allí. Ese tiempo influenció una canción que escribiría mucho después llamada “Don’t know why.”

Cuando tenía 12 me dieron una guitarra Encore roja con blanco, y lloré de felicidad. Solía pasar todo el día fingiendo que era Mike Oldfield tocando Tubular Bells mientras mi papá me grababa. Cuando conocí a Tom, nos unió el hecho de que los 2 teníamos vídeos así de cuando éramos niños. Tom cantando “Kids wanna rock3” de Bryan Adams frente al árbol de Navidadd, yo tocando Springsteen en mi Encore. Springsteen era mi ídolo. No tenía más de 10 años cuando fui a verlo en su gira acústica en Manchester Apollo. Mi mamá acampó para tener asientos de primera filo y los tuvimos. Canté todo el concierto y al final le dijo a su guitarrista que me diera su armónica. Hubo una entrevista en el periódico del siguiente día donde Springsteen mencionó que bueno era ver a un niño cantando sus canciones. Creo que debió estar hablando de mi.

Mi hermana Vicky era mejor cantante. Conforme crecimos, solía tocar mi guitarra mientras ella cantaba en bares en el área, y ella siempre estaba audicionando para grandes espectáculos, porque también era una gran actriz. Cuando tenía 14, vi un anuncio para un show de talentos local. Mi mamá dijo “¿Por qué no vas y cantas una canción de Oasis? Amas a Oasis.”

No creo que supiera cómo cantar, pero mi mamá siempre fue muy buena animándonos y haciendo que Vicky y yo sintiéramos como su pudiéramos lograr cualquier cosa que quisiéramos – incluso aunque hubiera una posibilidad de que terminara siendo un desastre. Me convenció de participar, y días antes del concurso, siendo un buen chico católico, estaba rezando constantemente: “¡Por favor, Dios, que no se me olvide la letra de “Don’t look back on anger”!”

Llegó el día del concurso. Parecía un perdedor con una playera de Ben Sherman, casi toda la cabeza rapada y lentes como los de John Lennon – que atuendo. Me senté como una roca en el escenario de este extraño Labour Club en el norte, tocando mi guitarra y cantando con todo el sentimiento que esperarías de un chico de 14 años aterrorizado. Creo que debí haber sonado más como Noel Edmonds que Noel Gallagher. No había nadie en la audiencia más que las familias de los concursantes, y el concurso fue como la peor versión de Britian’s Got Talent con una pésima banda tributo a ABBA y un par de terribles magos. Increíblemente, salí con el premio de segundo lugar. Pero aún más importante, gané un poco de confianza.

Mi guitarra Encore blanca con rojo me sirvió bien hasta que un día, en el autobús de regreso de la escuela, encontré un bolso con una gran cantidad de dinero – 1500 libras. Pensé mucho qué hacer antes de dársela a mi papá, quien se la dio a la policía. Nadie la reclamó. La policía creía que era dinero relacionado con drogas y me lo regresó. Así que ahí estaba, un niño con mil quinientas libras para gastar. Me compré una hermosa guitarra Taylor con el dinero de las drogas que me encontré en el autobús.

Cuando tenía 15 formé una banda con un par de chicos. Nos llamábamos Jinx, y entramos a otro concurso de talentos, ahora en Wigan. Ganamos. Empecé a pensar que quizá era bueno en esto de la música, y llegué a ser un guitarrista decente. Sabía que quería estudiar música en la universidad, pero para lograrlo necesitaba buenas calificaciones. Pasé la escuela con honores, pero en verdad odiaba las escalas y la teoría musical y lo clásico. No parecían tener nada que ver con el tipo de música que quería tocar, y ya lo he olvidado todo.

Mi hermana y mi mamá siempre estaban atentas a nuevas audiciones. Tenía 16 cuando Vicky encontró un anuncio de internet diciendo que Universal Records y los managers de Busted estaban haciendo una audición en Manchester para una nueva banda. La imprimió y se la enseñó a mamá. El problema era que teníamos una mala impresora que solía no imprimir pequeñas partes al final de la página. Gracias a Dios que era así, porque sin esa impresora jamás habría visto el anuncio. No puedo recordar las palabras exactas, pero el caso es que estaban buscando cantantes de pop, no de rock, y que por favor no llevaras una guitarra. Nuestra impresora se saltó la palabra “no.” Me gustaba mucho Oasis y Ocean Colour Scene – algo rockero – y aquí, o al menos eso pensé, había un anuncio de chicos rockeros que querían estar en una banda que tocara con guitarras. ¡Perfecto!

El día de la audición llegó y mi mamá nos llevó a mi y a Vicky a Manchester. Cuando me pongo nervioso, solo puedo pensar en escapar, y realmente no recuerdo que pasó entonces. Poco es decir que mis recuerdos son borrosos. Estaba muy nervioso mientras esperaba en la fila, al otro lado del Palladium, apretando mi guitarra. Era el único chico con un instrumento, y la gente me veía extraño. Algo estaba mal. “No quiero hacer esto,” le dije a mi mamá. “Vamos a casa.”

Pero mi mamá me engatusó diciendo “Es Universal Records,” me dijo. “No sabes qué puedas sacar de aquí.”

Entré a una sala de espera, apretando mi guitarra. A mi alrededor solo podía ver adolescentes acicalados, estirándose como si fueran a presentarse en un ballet. Nunca había hecho un solo estiramiento en toda mi vida. Ensayé un poco con mi guitarra, pero al poco tiempo le estaba susurrando a mi mamá de nuevo, rogándole que me llevara a casa. Y una vez más me animó a quedarme. “No importa si no consigues nada,” me dijo, y siguió dándome confianza mientras me senté como un pez fuera del agua. No podía esperar a que la audición terminara.

Nos llamaron a la habitación en grupos de 6, y mientras entraba, me dijeron que dejara mi guitarra afuera. ¡Desastre! Me sentí enfermo – dejar mi guitarra era peor que dejar a mi mamá – y antes de que lo supiera estaba en frente de los jueces, al estilo X Factor. Estaban bien arreglados y vestidos. Usaban loción para después de afeitarse. La gente de Bromley Cross nunca usaban loción para después de afeitarse. ¡Estos eran tipos importantes! Tenían un aura – después de todo, venían de Londres. Solo había ido a Londres una vez, y fue para ver jugar a Bolton en los playoffs contra Watford en Wembley. Para mi, ir a Londres era como ir a España o Grecia. Un gran acontecimiento. ¿Qué demonios hacía un chico de mi tipo en frente de estos tipos?

Audicionando, eso hacía. Un chico en sus 20 con cabello negro inmaculado – después descubriría que él era Fletch – me preguntó si podría cantar una canción.

“Claro”

“¿Qué vas a cantarnos Danny?”

Había pensado mucho esto. “”Mr. Writter” de los Stereophonics,” dije. Me la sabía al derecho y al revés y sonaba bien en la guitarra. Solo había un problema: mi guitarra estaba recargada contra la pared en otra habitación.

Fletch no parecía impresionado. No era una sorpresa. Esta era totalmente el tipo equivocado de canción para una audición como esta. “¿Te sabes alguna canción pop?” preguntó.

Miré la habitación, estrujándome el cerebro.

“¿Algo de los Backstreet Boys? ¿NSYNC?” presionó Fletch.

“Er… ¿Paul Weller?

Todos se rieron. Me reí con ellos, deseando en secreto estar en cualquier otro lugar.

Al final me dejaron tomar mi guitarra. Cante “Bitter Sweet Symphony” de The Verve – no es la canción más pop del mundo – pero debí haber hecho algo bien porque me pidieron que fuera a aprender algo más apropiado. Y para mi sorpresa, le pidieron al chico que grababa las audiciones que me enseñara algo. Tenía más o menos mi edad y su nombre era Tom.

Nos encontramos en el pasillo con paredes verde-lima afuera de la habitación de audiciones. Nos sentamos en el suelo, cada uno con nuestra guitarra, y Tom me enseño “I want it that way” de los Backstreet Boys, línea por línea y con una gran ayuda de Vicky que se sabía bien la canción. Para mi sorpresa, en verdad me gustó. Nunca había escuchado planos y puros acordes pop como esos, y encontré que me gustaba tocarlos. Cuando terminamos, le di la mano a Tom y le deseé suerte en su audición – así de despistado era yo – antes de regresar a la habitación para tocar lo que recién había aprendido y escapando para encontrar a mi mamá. “¡Mamá! ¡Querían que tocara pop!”

“Bueno, eso está bien. Te gusta un poco de pop ¿no, amor? ¿Un poco de Paul Weller? ¿Qué hay más pop que eso?”

“¡Eso es lo que dije, y todos se rieron!”

Mi mamá siguió siendo mi mamá, siempre optimista. “Ah, no seas tonto, quédate con eso – todo saldrá bien…” Ambos hicimos un buen trabajo ignorando a todos los tipos musculosos a nuestro alrededor que usaban leotardos y se estiraban.

Tom: En el cuarto de audiciones, Fletch y los otros discutían lo que habían visto. Podrían haberse reído de Danny, pero estaban encantados con él. Tenía carisma, y obviamente tenía talento aunque Paul Weller fuera lo más pop que conociera. Fletch y yo hablamos en privado, y ambos estuvimos de acuerdo que quizá él era alguien perfecto para que trabajara conmigo. Mientras tanto, todos esperaban con ansias verlo bailar…

Danny: Me llamaron para una segunda ronda. Había más chicos en la habitación esta vez, y recuerdo a Tom acechando en la esquina con su cámara de video. Fletch explicó que quería vernos bailar. De pronto la habitación se llenó de música y todos los demás estaban mostrando sus mejores movimientos. Estaba parado junto a un chico de Liverpool que estaba vestido con pantalones abombados y cabello corto, bailando como Michael Jackson, mientras el resto de los chicos con caras brillantes y dientes blanqueados de Fame hacían lo mismo. ¿Y yo? Me paré ahí recordando las palabras de aliento de mi mamá. Y me dije: Danny, ya estás aquí, bien podrías esforzarte al máximo.

¿Sabes cómo es cuando ves bailar a tu papá y es lo más vergonzoso del mundo? ¿Sabes que se ve como el peor bailarín del mundo? Ese era yo. Nervioso, asustado, avergonzado. En resumen, absolutamente patético, y aún más cuando todos a mi alrededor hacían la “caminata lunar”. Recuerdo ver a través de la pared de cristal, y vi a mi mamá y a mi hermana muriéndose de risa.

Tom: Ver a Danny intentar bailar es una de las cosas mas graciosas que he visto en mi vida. Era obviamente el chico equivocado en el lugar equivocado, y nadie podía mantenerse serio viéndolo bailar. Pero de cualquier modo convenció a los jueces.

Danny: El baile terminó y los jueces nos agradecieron por nuestro tiempo. Nos harían saber si querían que alguno de nosotros volviera a viajar a Londres para la siguiente ronda de audiciones. Hicimos fila para salir, pero antes dedeje supiera uno de los jueces se me acercó. Era mayor que Fletch,ny tenía un acento cansado y estadounidense. Después supe que su nombre era Richard Rashman. “Oye, Danny,” dijo, ”¿tienes canciones originales?”

De hecho, si las tenía, y le toqué algunas. Richard se quedó conmigo mucho tiempo, escuchando mis canciones y platicando conmigo. Al final me dio su tarjeta y sugirió que lo visitara en Londres. Genial, pensé. ¿Por qué no?

En casa, mi mamá y yo le contamos a mi papá lo que había pasado en el día, y dije que quería tomarle la palabra a Richard y visitarlo en Londres. Mi papá no estaba muy de acuerdo. ¿Un chico, viajando solo a Londres para encontrarse con adulto extraño en su hotel? Puedo entender porque no le agradaba la idea – estaba siendo un padre protector – pero recuerdo que en ese momento me senté en la ventana, escuchando la conversación y descorazonándome más con cada minuto que pasaba. No solo era que papá estuviera decidido a que no fuera a reunirme con un tipo en un hotel de Londres, también estaba a punto de empezar la universidad donde iba a estudiar producción musical, y él no quería que dejara todo eso por una ínfima oportunidad de ser una estrella de pop. Entendía ambas partes, pero claro que quería hacerlo.

Mamá sugirió que si iba a reunirme con Richard, ella podría acompañarme, y así fue como resolvimos las cosas. Pero aunque en realidad no sabía por qué este tipo quería reunirse conmigo, era algo que quería hacer solo. Lo último que quería era a mis padres a mi lado a cada paso que daba. Mamá y Papá hablaron y eventualmente llegamos a un acuerdo. Mamá me llevaría a Londres y, en secreto, se hospedaría en el mismo hotel, para poder vigilarme y ayudarme si fuera necesario. Richard no sabría nada de esto.

Tomamos el tren de Bolton a Londres, y hasta el día de hoy no creo que Richard supiera que mi mamá estuvo allí, acechando en el InterContinental en Hyde Park vigilándonos a mi y a él como una espía. Para mi, nunca había visto algo como el InterContinental. Era como el gran hotel de Nueva York que ves en las películas, con un ambiente antiguo, carácter y un olor a humedad que ahora siempre me hace recordar aquellos días. Fui a ver a Richard en la sala de negocios, pedí una Coca de dieta (honestamente, esa fue la mejor Coca de dieta que he tomado), y nos sentamos a hablar de todo. Estaba a un millón de millas de mi vida en Bolton, y aunque no sabía porqué estaba allí, se sentía bien.

Richard empezó a hacerme preguntas. “Danny, si estuvieras en una banda, ¿querrías que hubiera 5 personas en la banda, o cuatro personas? ¿Querrías cantar mucho? ¿No querrías cantar mucho?”

No creo que mis respuestas fueran muy claras, la mayoría eran parecidas a: “No sé, amigo – ¡como sea!” Estaba dispuesto a todo, con una excepción: “Pase lo que pase,” dije, “quiero tocar la guitarra.” La verdad era que no me importaba nada más. Volví a reunirme con Tom – parecía que nos entendimos tan bien como en Manchester – pero al siguiente día tomé el tren de regreso a Bolton con mi mamá, cuyo papel de agente secreto había acabado.

Tom: Richard me llamó esa noche. “Tom, ¿qué piensas?” Para entonces, Fletch, Richard y Universal habían reducido a 15 los candidatos para V, todos súper talentosos. En lo que respectaba a Universal, solo uno de ellos era seguro: Danny. Pero de algún modo, eso no parecía correcto. V era la banda equivocada para Danny, y yo sabía que Danny y yo congeniearíamos. Richard estuvo de acuerdo. Teníamos que hacer lo que pudiéramos para robarlo de las garras de Universal…

Danny: Yo no tenía idea de que esto sucedía tras bastidores. Lo que sí sabía es que semanas después, en Octubre de 2002, la gira Smash Hits venía a Manchester. Recibí una llamada de Tom invitándome a ver el espectáculo.

La noche del concierto, Tom y Richard vinieron a recogerme. De camino al estadio, estaba lleno de preguntas. “¿Conoces a Busted? ¿Hablas con ellos? ¿Platicas con ellos? Wow…” No podía creer que Tom saliera con estos chicos súper famosos. Sentía que había tropezado en un mundo de ensueño. Aún mientras veíamos el concierto, no podía creerlo. Seguía volteándome hacia Tom, bombardeándolo: “Él, Charlie, el que está en el escenario, ¿hablas con él? ¿Sales con él?” Y cuando Tom solo asentía, como si fuera la cosa más normal del mundo, estaba impresionado. Las canciones que cantaba Busted me atraparon. Y, por supuesto, estaban las quince mil adolescentes enloqueciendo. Era como si mis ojos estuvieran abriéndose al mundo del pop.

Richard obviamente estaba tratando de impresionarme con su “Ven a ver a esta banda que manejo.” Tuvo éxito. Tenía la misma sensación que cuando fui a ver a Springsteen. Quería hacer lo que Busted estaba haciendo. Quería tocar en el escenario. Quería que las chicas me gritaran. Mi corazón estaba latiendo por la emoción, y realmente admiraba a Tom por salir con chicos así.

Unas semanas después me pidieron que regresara a Londres para la última parte de la audición para V en los Pineapple Studios. Duró 4 días, y durante ese tiempo nos quedamos en el hotel a lado de los estudios. Me encontré compartiendo habitación con Tom, que volvía a grabar las audiciones. Gracioso. Nos conectamos más al comportarnos como los niños que éramos – haciendo cosas estúpidas e infantiles, como tocar la puerta de otros habitaciones y correr. No éramos los únicos. Pon a un montón de chicos juntos en un hotel y obtendrás un desastre.

Tom: James Bourne se quedó con nosotros por un tiempo – ya era muy famoso por Busted – y terminé compartiendo mi cama con él4. Dormía con calcetines, y sus pies, que estaban a pulgadas de mi nariz,apestaban

Danny: Era bastante intimidante. En principio, no sabía como vestirme. Todos los tipos con los que pensaba que competía eran geniales. Todos eran atractivos, peinados inmaculados, estaban bronceados y eran seguros, mientras que yo solo era un chico delgado de Bolton. Traté de verme como un chico en una boy-band – mi mamá llegó tan lejos como para hacerme un bronceado artificial – y empecé a disfrutarlo. Sabía que aunque no quedara en V, aún tendría a Tom para escribir canciones. De cualquier modo, eran tiempos emocionantes para mi.

Nos quedábamos despiertos toda la noche en ese hotel, escuchando música, divirtiéndonos, tocando guitarra…

Tom: James y yo éramos guitarristas promedio en aquel tipo. Casi se nos salen los ojos al ver todo lo que Danny podía hacer, gracias a sus clases de guitarra en el norte. Sabía como tocar toda la música blues que yo había escuchado mientras crecía gracias a mi papá – los Rolling Stones y Eric Claptin que tan bien conocía. Y mientras él nos enseñaba sus trucos en la guitarra, James y yo le podíamos enseñar los acordes pop que habíamos estado tocando en último año.

Danny: Al tocar juntos, hubo una conexión instantánea. Tom y yo parecíamos saber lo que el otro iba a hacer. Y de la nada, él empezaba a hacer armonías mientras yo cantaba. ¿Armonías? Estaba impresionado – no sabía cómo lo hacía, pero sabía que tenía algo especial. Algo que yo quería presumir un poco.

Tom: Más que nada, Danny y yo nos conectamos personalmente. Él era mucho más genial que yo, y mucho más callejero5. Más rebelde, también. Siempre era Danny el que quería sacar una cerveza a escondidas del minibar, o tratar de que le sirvieran en un bar – el tipo de cosas que yo nunca haría. Y era más sociable – el tipo de chico que le cae bien a todos en el momento en que lo conocen. No podrías imaginarte a Danny escondiéndose en el baño para alejarse de la gente en una fiesta. Pero dicen que los opuestos se atraen, y lo hicimos. James también podía sentirlo, creo, y compartía mi emoción. Él sabía cuánto tiempo había estado solo, musicalmente hablando, desde mi decepción al no quedar en Busted. Sabía que había estado esperando a la persona correcta para formar una banda. Y como yo, sabía que lo había encontrado.

Danny: Era extraño, pasar de esas sesiones nocturnas con Tom y James a las audiciones para V en el día, con con Tom tras la cámara mientras yo tenía que hacer un débil intento de bailar. Mi mamá me había dicho que las ropas holgadas se veían bien al bailar, así que use mis pantalones Jungle de boy-band – pantalones gigantes y holgados, con pedazos de tela por todos lados, al grado que tenías que ser David Beckham para verte bien, no Danny de Bolton (recordando, sigo sufriendo por el recuerdo).  Sólo había comprado unos porque pensaba que me hacían ver como de New Kids Of The Block, pero me sentía cómodo en ellos, y disfrutaba estar con todos los aspirantes a V.

Era un chico callado en aquel entonces,  y honestamente, un músico desaliñado. Estar en una habitación con grandes personalidades era intimidante, pero todo me encantó. El primer chico con el que hablé fue Antony Brant, que se convertiría en un amigo cercano mío y de los chicos, a tal grado que años después viajaría con nosotros a  Australia mientras grabábamos nuestro cuarto disco, porque en verdad nos agrada su compañía. Aún es uno de los chicos más geniales que he conocido.

Intenté aprender estos complicados movimientos de baile de “Everybody” de los Backstreet Boys. Lo hice, esforzándome al máximo, pero cada día hablaba por teléfono con mi mamá, diciéndole que no podía hacerlo, que no era suficientemente bueno. Ella fue mi roca. Me dijo que siguiera, así que pasé mis días bailando enfrente de la gente de Universal, intentando ignorar el hecho de que estaba haciendo el ridículo, y completamente inconsciente de que la disquera ya había decidido que me quería en V.

Tom: Y la disquera estaba completamente inconsciente de que nosotros teníamos otros planos para Danny…

V resultó ser una boy-band muy talentosa. Cantantes increíbles. Buenos escritores. Una pena. Fue el momento equivocado para ellos, y nunca tuvieron las canciones correctas, lo que significa que no tuvieron el éxito que deberían haber tenido. En retrospectiva, supongo que parte de la culpa de su éxito fallido le corresponde a Busted y McFly. Éramos verdaderas bandas, y supongo que hicimos parecer que las boy-bandas que solo bailaban se vieran menos geniales. Pero en ese entonces no sabíamos lo que el futuro les deparaba. Pero sí sabía que quería a Danny en mi banda, así que teníamos que averiguar si quería estar en V, o quería intentar algo conmigo.

Danny: Fue Fletch el que me explicó la situación.  Recuerdo que me dijo “Si quieres estar en una boy-band, Danny, está bien. Si sólo quieres bailar y cantar, está bien. Son una banda firmada. Tienen un contrato. Tom solo es un chico que escribe canciones. Tiene presentaciones, tiene managers, pero no hay un contrato. Pero piensa esto: Estás en un hotel en Alemania, estás con otros cinco chicos y no tienes una guitarra. ¿Serías feliz?” Y la respuesta honesta fue la que di: no. Fue entonces cuando me di cuenta que no quería lo que me ofrecían en bandeja de plata. No quería estar en V.

Lo rechacé, y regresé a Bolton sabiendo que había tomado un gran riesgo, pero también que había tomado la decisión correcta. En los meses siguientes, viajé a Londres y me quedé con Tom tanto como pude, divirtiéndonos y tocando música. Esos tiempos influenciaron una canción que escribí en mi pequeña habitación en Bolton, llamada “Not Alone.” Cuando no estábamos juntos, Tom me enviaba mini-discos por el correo, de canciones en las que había estado trabajando (con su mamá en el fondo diciéndole que bajara a tomar el té). Busted crecía y crecía. Ambos sabíamos que todos estaban esperando a que la siguiente banda llegara – una banda que sacara del mapa a las boy-bands normales. Mientras nos conocíamos a fondo, y desarrollábamos nuestro propio sonido, ambos esperábamos que la siguiente banda fuéramos nosotros.

Tom: Cuando no estaba con Danny, pasaba mucho tiempo con james Bourne. James era muy parecido a mi: un poco infantil, no fumaba ni tomaba. Sus compañenros de banda, Charlie y Matt, no eran tan saludables. Con la gira de Busted en puerta, James sabía que sus compañeros de banda estaban de fiesta mucho más que él, así que me preguntó si querría ir a la gira con ellos para que él y yo empezáramos a escribir el segundo álbum de Busted juntos.

Aproveché la oportunidad, y esa primera gira fue un gran acontecimiento en mi vida, la cosa más genial que había hecho. Nunca había experimentado la vida en un autobús de gira, ni el nivel de adulación de las fans. Busted recién había logrado su sexto número uno y estaban arrasando, y aunque era una gira en lugares pequeños en vez de estadios, tenían una base de fans histéricos y locos y siempre había un alboroto a donde sea que fueran – sin mencionar las cientos de adolescentes (y sus mamás) afuera de los hoteles y tratando de meterse con ellos.

James no estaba consciente de ello. Parecía más emocionado por poder ordenar en la habitación de todos los hoteles a los que íbamos. Mientras Matt y Charlie salían a hacer lo que hacen las estrellas de pop, lo más rock ‘n’ roll que James y yo hicimos fue ordenar malteadas a las 3 a.m, ¡a pesar de que no estaban en el menú!. Éramos completamente nocturnos. No era raro que desayunáramos con la gente que recién se paraba, y que después fuéramos a dormir. Y durante esos maratones nocturnos con malteadas, escribimos y escribimos y escribimos. Desde el punto de vista del escritor, fue el momento más productivo de mi vida. Escribíamos dos o tres canciones cada noche, una detrás de la otra, y el segundo álbum de Busted se escribió en menos de dos semanas. “Crashed the wedding”, “Air Hostess”, “Who’s David?” – las canciones parecían salirnos con facilidad.

Una noche, Charlie se nos unió en vez de salir. Charlie y yo nunca salimos mucho. No era que no nos lleváramos bien, pero quizá él se sentía incómodo conmigo. No lo sé. Como sea, esa noche los tres escribimos una canción llamada “That thing that you do6“. No era como el resto de las canciones de Busted. Tenía una vibra como de los Beatles y los Beach Boys, llena de armonías de tres partes. Instantáneamente podías imaginarte guitarras surferas* en el arreglo. Nos gustó tanto que estallábamos en carcajadas cada que intentábamos cantarla.

Era una canción brillante. Diferente, pensábamos, que cualquier otra cosa del momento. Y crucialmente, no sonaba como Busted. Por primera vez, hicimos algo que sonaba fresco y original y que encajaría más a lo que fuera a ser mi proyecto. Armonías de los 60′s. Guitarras surferas. Esa canción fue la chispa de todo lo que estaba por venir.

Teníamos la mitad de una banda. Teníamos el principio de nuestro sonido. Lo que no teníamos era un nombre, e intentar pensar en uno, me estaba volviendo loco. Ahora que Danny estaba a bordo, empezamos a pensarlo en serio. Rashman tenía una lista de sugerencias, y el nombre que él quería era, sin duda, el peor nombre de una banda que he escuchado JAMÁS. Si nuestro manager se hubiera salido con la suya, nos habríamos llamado Skate Park. Pregúntale a Rashman hoy en día, y te dirá que no habría importado – un nombre es solo un nombre. Pero estoy muy seguro de que con un nombre como ere, nuestra carrera habría terminado antes de que hubiera empezado. Fin del juego. Las otras opciones en la lista de Rashman no era mejores: Cool Ethan, Abel Cain, Kevin (¡¿Kevin?!)…

Danny: Una de mis sugerencias fue Keeva (¿Que demonios?)

Tom: Todos eran malos. Sin excepciones.

Mi película favorita cuando crecía siempre fue Volver al futuro, y nuestro amor por las películas ochenteras había sido una de las razones por las que James Bourne y yo nos llevábamos tan bien. En gira con Busted, estaba sentado al fondo del auditorio en Sheffield Arena, escuchando la prueba de sonido de su canción “Year 3000″. La letra de esa canción – sobre máquinas del tiempo y capacitadores de flujo – todo vino del amor de James por Volver al futuro, y me puso a pensar en DeLoreans y Doc Emmet y Marty McFly…

Marty McFly…

Eso era. La palabra apareció en mi cabeza. En ese momento, supe que lo tenía. Corrí atrás del escenario – y encontré a James. “¡Lo tengo!” le grité. “¡El nombre de la banda, lo tengo!”

“¿Cuál?”

“¡McFly!”

James se me quedó viendo. Sus ojos se abrieron. Y luego enloqueció. “¡Eso es tan genial, tan genial! Rápido, díselo a Danny…”

Le conté las buenas noticias a Danny, “¡McFly!”

Silencio.

“¿McFlurry?” preguntó.

Danny: No lo entendí. Nunca había visto Volver al futuro. Honestamente creí que hablaba de helados. En lo que a mí concernía, McFly sólo era una palabra al azar.

Tom: No podía creer que hubiera alguien que no hubiera visto esa película, así que le dije a Danny que la siguiente vez que viniera a Londres, la íbamos a ver juntos.

Fue un par de semanas después, en la casa de James, que sucedió. Estábamos tan desesperados porque a Danny le gustara la película, y a que estuviera de acuerdo con el nombre McFly, que hicimos todo porque fuera una tarde perfecta, haciendo malteadas asombrosas y sándwiches quíntuples, antes de sentarnos en la sala de películas de james a ver la película. Casi estaba celoso de Danny por no haberla visto antes, pero más que nada quería que estuviera de acuerdo conmigo, porque en mi cabeza era perfecto.

Danny: Empecé a disfrutar la película, aunque aún no estaba convencido del nombre. Pero entonces, llegó a la escena de la película en la que Bif persigue a Marty McFly y choca con el camión de estiércol. “¡Whoa!”, grité de pronto. “Regresen, regrésenle”

Los chicos me vieron como si estuviera loco, pero insistí, y empezaron a regresar la película. Vimos el estiércol saltar del coche de Bif al camión. “Detenlo. Ahí.”

En el costado del camión de estiércol estaban las palabras: D. Jones. Manejo de estiércol.

Destino.

“¡McFly es el nombre!” grité. Tom y James me vieron con incredulidad. Fue un momento maravilloso. El principio de algo.

¡McFly es el nombre!

1 Religious Education – Catecismo
2 Pendle es un distrito gubernamental en Inglaterra. Realmente no encuentro la gracia:/
3 Los niños quieren rockear
4 Los pies de Tom quedaban a un lado de la cabeza de James y viceversa.
5 Por callejero se refiere a que salía más, tenía más experiencia estando fuera de su casa.
6 Eso que haces
* Guitarras surferas, es un estilo de música como lo son el blues, o el rock. Un estilo particular muy asociado a los Beach Boys o los Beatles.

2 pensamientos en “No tengo ganas de bailar

  1. qué buena idea al traducir!!! Me gustaría leer el libro en inglés también, pero antes lo haré en español, seguro que así me será más sencillo.
    GRACIAS!!!

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