El boleto dorado

Capítulo 3 – El boleto dorado (The Golden Ticket)

Tom: La gira de Busted había terminado y no podía esperar a volver a escribir con Danny. James y yo le enseñamos “That thing that you do”, y con este nuevo sonido en nuestras mentes, nos sentamos como un trío y, por primera vez, escribimos una canción juntos. Se llamaba “Obviously”.

Siempre nos inspiramos en las cosas que suceden en nuestras vidas. Les había dicho a los chicos que había una chica llamada Giovanna con la que estaba obsesionado – este era el periodo en el que seguía intentado hacer que regresara conmigo. Siempre intentaba acercarme de nuevo a ella, pero ella tenía un novio que era mucho mayor que yo y estaba en la fuerza policial. Odiaba a mi rival, a pesar de que era mi propia y estúpida culpa que Gi y yo no estuviéramos juntos. Los chicos pensaban que era gracioso, y de la nada teníamos la base de una canción. She’s got a boyfriend… he drives me round the bend… he’s twenty-three… he’s in the Marines… he’d kill me… Él no estaba en los marines, pero acordamos que sonaba mejor.

Era el inicio del verano del 2003. Danny se quedó conmigo ese verano. Dividimos nuestro tiempo entre la casa de mis padres, la casa de Busted y una habitación en el tercer piso del Hotel InterContinental donde siempre se quedaba Rashman. Durante ese tiempo escribimos la mayor parte de nuestro primer álbum. “That girl”, “Broccoli”, “Surfer babe”, “Down by the lake” y “She left me” llegaron en una semana mientras escribimos con James en la casa de Busted. El resto las escribimos solo Danny y yo juntos. “Room on the third floor” fue la primera canción que escribimos solo nosotros dos, sobre la locura que vivimos al quedarnos en el Hotel InterContinental. Y una pequeña canción llamada “Five colours in her hair” se basó en un programa de televisión llamado As If. A los dos nos gustaba este personaje llamado Sooz – a pesar de que era bastante desaliñada, con mechones de cabello de distintos colores. (Aparentemente Emily Corrie, que interpretaba a Sooz, odió la canción).

Mientras escribíamos las canciones sabíamos que eran algo fresco. Y seguían siendo diferentes a las que había escrito con Busted. Menos rebuscadas. Todos a los que se las enseñamos enloquecieron, y sabíamos que había algo a la vuelta de la esquina.

Danny: Podríamos haber tenido todas las caciones que quisiéramos. No servía de mucho si no teníamos una banda. Encontrar a los chicos correctos era mucho mas difícil de lo que pensamos que sería.

Tom: Nos pusimos a trabajar, haciendo todas lo posible para encontrar a las personas que pensábamos que encajarían con nosotros, musical y personalmente. Hicimos lo normal, pusimos anuncios en escuelas de batería y en la revista Stage. Fue una tortura. Casi nadie asistía a nuestras pequeñas audiciones. Y los que iban nunca eran los correctos. Éramos exigentes. Nuestros reclutas tenían que tenerlo todo. Necesitaban ser buenos músicos, verse bien y ser personas con las creyéramos que nos íbamos a llevar bien.

Danny: Y necesitaban querer aprender. Ya habíamos escrito este puñado de canciones, y queríamos que nuestros nuevos compañeros de banda estuvieran tan emocionados por ellas como nosotros. Conocimos a grandes bateristas, chicos que podían tocar cualquier cosa, pero que no se veían bien. Grabamos a chicos que se veían bien pero que nunca habían tocado un instrumento en su vida. Incluso nos acercamos a un par de chicos en Top Shop y les preguntamos si tocaban el bajo o la batería. Por supuesto que no.

Tom: Mientras esto sucedía, Danny y yo seguíamos trabajando en nuestro material. Nuestras canciones continuaban tomando forma. Grabamos demos de “Obviously” y “Surfer babe” con un productor joven llamado Craig Hardy. Solíamos grabar en una habitación de sobra en la casa de sus padres, y a pesar de que era un estudio pequeño, hay algo especial en el sonido que Craig desarrolló en esos primeros demos. Produjo la mitad de nuestro primer álbum, y si no hubiera sido por él y el trabajo que hizo en esos demos, jamás nos habrían firmado en primer lugar.

También trabajamos en versiones acústicas en vivo de “That girl” y “Memory Lane”, y las cosas empezaron a tomar forma para nosotros, y el éxito de Busted continuaba, nuestros managers decidieron que había llegado el momento de saber qué interés podría haber de parte de las disqueras.

Pasamos 2 semanas mostrando nuestra música en las oficinas de las mayores disqueras. Sony, BMG, EMI, V2, Warner Bros. – los vimos a todos. Esas tienen que ser las 2 semanas más estresantes de nuestras vidas: sabíamos que sólo teníamos una oportunidad con estos chicos, y que si lo arruinábamos, nuestras carreras musicales terminarían antes de que siquiera empezaran.

Danny: No debimos habernos preocupado. La reacción de todos fue increíble, y todos parecían interesados. Había murmullos a nuestro alrededor. Este era un momento en que el ambiente del pop estaba dominado por boy bands como Blue y Westlife. De prondo Busted vino con guitarras e hizo ver mal a los chicos que bailaban y se sentaban en bancos. El siguiente gran descubrimiento podríamos ser nosotros, y dada la relación de Rashman, Fletch y Busted con Island Records, una división de Universal, fue lógico que termináramos enseñándoles nuestra música a ellos. Y cuando nos ofrecieron un contrato, todo se sintió bien. Si estábamos en la misma disquera que Busted, sería más fácil que saliéramos de gira con ellos. Con un poco de suerte, su éxito se convertiría en nuestro.

Tom: Pero no tendríamos ningún éxito si no teníamos a las personas correctas para completar nuestra banda. Aunque ahora, con un contrato bajo la manga, podíamos decir que Universal y los managers de Busted estaban buscando bateristas y bajistas. Los aspirantes empezaron a prestar más atención. Hicimos una audición abierta en Covent Garden, y la respuesta fue un poco diferente a la anterior. Un par de cientos de personas aparecieron, y el primero en la fila era un chico muy joven llamado Dougie.

Dougie: Un chico muy joven que estaba deseando haberse hecho un favor y haberse quedado en casa.

Mi hogar era una pequeña ciudad llamada Corringham en Essex. Una ciudad tranquila. El tipo de lugar en el que no pasa nada. Donde todos conocen a todos, y nadie parece irse. Si nacías en Corringhaam, los más probable es que vivirías allí el resto de tu vida. Audicionar para bandas en Londres no era algo que los chicos de mi ciudad hicieran. En especial chicos extraños, nada geniales e impopulares, y yo era tan extraño, poco genial e impopular como un niño puede ser.

Tenía un pequeño grupo de amigos. Andar en patineta era nuestra vida. Andábamos en patineta todos los días después de la escuela, y en los fines de semana íbamos a Leigh-on-Sea para patinar más. La mayoría eran mayores que yo, y no tenía amigos cercanos de mi propia edad. Fui a la Gable Hall School, y odiaba ese lugar con pasión. Para mí, la escuela significaba tratar constantemente de evitar incómodas y vergonzosas situaciones. Significaba escapar de personas a las que no les caía bien. Significaba tratar de no ser empujado en los pasillos. Significaba que abusaran de mí, y no tener el coraje para defenderme.

Era una persona muy ansiosa en ese entonces. Eso nunca importó en la primario, pero cuando entré a la secundaria y todos empezaron a dividirse en grupos y definiéndose por qué tipo de música escuchaban, las cosas empeoraron. Que te gustara la música rock y las patinetas era suficiente para que la gente te odiara. A los chicos populares les gustaba la música garaje y el fútbol. Usaban los calcetines por fuera de los pantalones, y tenis Nike. No le agradaba a ninguno de ellos, simplemente porque no me vestía cómo ellos ni escuchaba la misma música. Ahora suena tonto, pero en ese momento lo era todo. Algunas personas no podían ser vistas conmigo. Diario me decían raro1. Era pequeño, y parecía vulnerable, lo que significaba que los chicos siempre me molestaban. Los chicos más grandes tenían el hábito de tomar a los más pequeños de las correas de sus mochilas y cargarlos de un lado a otro. Entre más pequeño eras, era más fácil que lo hicieran, así que yo era el blanco principal. Si hacías otra cosa que no fuera caminar con la cabeza agachada después de que lo hicieran, era peor para ti, así que nunca me quejé aunque ardía en vergüenza, y nunca me defendí. Trataba de ignorar el modo en que las chicas se reían mientras los chicos me molestaban. Y muy seguido tenía miedo de comer porque el lugar en donde tenías que hacer fila para la comida era en donde estaban las gaviotas. Si una gaviota te hacía encima, eras un blanco instantáneo para que se burlaran de ti. Si eras Dougie Poynter y una gaviota te hacía encima, era diez veces peor. Así que solía no comer, y como resultado solía desmayarme – literalmente – del hambre. Por todas estas razones, trataba de alejarme de todos y esperaba que nadie me notara.

Nunca fui problemático en la escuela, peri siempre estaba distraído en las clases. Siempre me atrapaban copiando el trabajo de otros (una especialidad mía), y no hacía nunca la tarea. Como yo lo veía, pasaba 6 horas del día en la escuela. Cualquier tiempo después de eso era mío. Después de todo, solía decirme, jamás iba a ser un patineto profesional si desperdiciaba mi tiempo haciendo tarea.Y por un par de años, antes de interesarme en la música, esa era mi amibición.

Me gustaba más patinar en una rampa que en la calle, más que nada porque era más seguro. Si patinábamos en la calle, lo más probable es que fuéramos perseguidos por un montón de abusadores tratando de golpearnos. Era impresionante cómo solo porque teníamos pantalones holgados y patinetas, la gente quería golpearnos. En una ocasión, habíamos estado patinando en un parque y estábamos caminando de regreso a la estación de tren cuando escuchamos un ruido detrás de nosotros. Miré encima de mi hombro y vi a 40 chicos mayores corriendo a toda velocidad hacia nosotros. Empezaron a gritar “¡Vamos a matarlos!” Nos hicimos del baño. Honestamente creí que iba a morir. Recuerdo como se me entumeció la cara con horror. De algún modo, logramos escapar, pero eventualmente atraparon a uno de mis amigos. Primero le quitaron su teléfono para que no pudiera pedir ayuda, lo golpearon tanto que su cara estaba destrozada y ensangrentada y terminó en el hospital. No había razón para lo que hicieron. No era un chico rudo ni presumido. No los estaba molestando. Simplemente usó la ropa equivocada y le gustaban las cosas equivocadas. Como yo.

Aún recuerdo la noche que decidí que quería estar en una banda y vivir de ello. Estaba en clase de carpintería con uno de mis pocos amigos, Daniel Higgins. Las clases de carpintería eran una pérdida de tiempo. Realmente nunca hice algo. Daniel y yo solíamos pasar la hora lijando pedazos de madera y hablando de música. Yo ya sabía que me gustaba el rock, pero no tuve mucho acceso al internet mientras crecía, así que era difícil descubrir nueva música y definir cuáles eran mis gustos. Tengo una tía genial – la hermana de mi mamá – y ella me prestaba algunos álbumes de Nirvana y Pearl Jam, y me compró mi primer disco de Blink-182. Para mí, ese disco de Blink fue el comienzo de todo. Pasé de esas bandas a Limp Bizkit y Linkin Park – todas las cosas que los chicos rock escuchaban en aquel entonces. Durante esta particular clase de carpintería, convencí a Daniel de prestarme su disco de The Tom, Mark and Travis Show (The Enema Strikes Back)! Era un disco en vivo de Blink, y era muy raro.

Recuerdo que diluviaba la tarde que corrí a casa a escucharlo. Puse el álbum en mi estéreo de porquería y me senté ahí a escucharlo mientras se suponía que tenía que hacer mi tarea, mi ropa seguía mojada por la lluvia. Ese álbum era la cosa más genial que jamás había escuchado. Era la primera vez que me daba cuenta que estar en una banda no solo se trataba de intentar ser genial. También trataba de divertirte tanto como pudieras en el escenario. Eso, me di cuenta, es lo que quería hacer, y fue después de escuchar The Tom, Mark and Travis Show (The Enema Strikes Back)! que fui a preguntarle a mi mamá si podía aprender a tocar la guitarra eléctrica.

Mi mamá trabaja en casa como maquillista. Papá trabajaba como ingeniero. No lo veía mucho porque se iba temprano y llegaba tarde, así que nunca tuve una relación significativa con él. A él le gustaba la Fórmula 1 y el fútbol. Yo odiaba ambos, así que no teníamos mucho en común. Mi mamá fue una parte mucho más importante de mi vida. Siempre estaba allí, y era mucho más fácil hablar con ella. Podía platicar por toda Inglaterra. Yo estaba obsesionado con esta chica de la escuela llamada Chelsea Dodkins, y solía hablarle a mi mamá de ella todo el tiempo. Aunque creo que ella sabía que siendo un chico raro, impopular y patineto era poco probable que tuviera novia – en especial una llamada Chelsea Dodkins. Pero aunque mamá y yo éramos lo bastante cercanos para hablar de esas cosas, ella no compartía mi visión de aprender a tocar guitarra eléctrica. Dijo que no, a menos de que primero aprendiera a tocar la guitarra acústica. ¿Qué? Una guitarra acústica no me servía. Tenía que pensar en alguien más.

Los lagartos eran mi pasatiempo. Tenía muchos, y solía criar dragones barbudos y venderlos a las ferias de lagartos. No me hacía más popular en la escuela. La comida favorita de un lagarto son los grillos, pero siempre se escapaban y se metían en todo – incluyendo mi mochila y estuche. Hay modos de hacer que la gente no te note. Hay formas de asegurarte de que no te destaques por ser diferente, o raro. Tener grillos vivos saltando a tu alrededor en la clase no es una de ellas. Pero criar lagartos era un buen ingreso. A veces ganaba 200 ó 300 libras en un fin de semana, y siempre tenía un poco de dinero en la bolsa. Usé mi dinero de los lagartos para comprarme una guitarra Hohner de porquería con horribles cuerdas de nylon de Argos. No tenía idea de cómo tocar la guitarra, pero eso no me desanimó. Me sentaba por horas en mi habitación, escuchando canciones y tratando de entender el brazo de la guitarra.

Un amigo con el que solía patinar también había empezado a prender a tocar la guitarra, y un día tuve una epifanía. ¡Quizá podíamos empezar una banda! Seguramente podíamos encontrar a alguien en la escuela que tocara la batería, y mi amigo me convenció de que tocar el bajo sería más fácil que la guitarra porque sólo tenía cuatro cuerdas. Me convenció. No podía creer que podría olvidarme de las cuerdas Si y Mi de mi guitarra. Parecía demasiado bueno para ser verdad. Empecé a aprender líneas del bajo en mi Hohner hasta que vendí suficientes lagartos para comprarme un bajo – un Fender Squier ue me costó un par de cientos de libras. Ese primer grupo se llamaba Ataiz – no sé que significaba, pero creí que sonaba genial – y, Dios, éramos pésimos. No sabíamos nada. Ni siquiera sabíamos contar una pieza de música, y sonábamos absolutamente terrible.

En aquel momento, intentaban convertir mi escuela en algún tipo de centro de arte, y una mañana leyeron los detalles de una audición que había salido en la revista Stage para un bajista y un baterista. Como siempre, llegué tarde y no escuché el anuncio. Eso habría sido todo si el chico que en verdad me odiara no hubiera venido a preguntarme, más tarde en el pasillo, si no iba a audicionar. No sé por qué lo hizo – nos odiábamos con ganas – pero gracias a Dios por ese chico. Fui y revisé el anuncio. Vi las palabras “Universal” y “Busted” y me convencí. Ignoré la parte que decía que tenías que tener entre 16 y 21 para ser considerado. Sólo tenía 15 años, pero eso estaba bastante cerca ¿cierto? La audición era el fin de semana siguiente, y le pregunté a mi mamá si podíamos ir. Dijo que sí.

Pensé que sería como Pop Idol, con miles de personas alrededor del lugar de la audición, asó que cuando llegó el Sábado, fastidié a mi mamá para que llegáramos súper temprano. Llegamos con 2 horas de anticipación, y hasta donde alcanzaba mi vista en la calle de Covent Gardes, yo era el único ahí. Me cruzó por la mente que quizá nos habíamos equivocado de día, o de lugar. También me cruzó la mente que estaba a punto de hacer el ridículo. ¿Qué estoy haciendo aquí? Vomité mientras esperaba. (Te dije que era un chico ansioso.) Mi mamá tenía una pequeña botella con medicamento para las náuseas. “No tiene sentido que vengas si sólo vas a estar nervioso, Dougie. Pon esto bajo tu lengua. Vamos, un poco más…” Cuando huelo esa cosa me recuerda esa audición, y cuan nervioso y enfermo estaba. Pero me alegra que mi mamá estuviera allí. Todo era tan intimidante, y nunca lo hubiera hecho si hubiera estado solo.

Estuvimos parados afuera del lugar, sólo nosotros, por horas. Seguía mirando alrededor para ver si podía ver a alguien que pareciera que fuera a audicionar. Después de un rato, vi a alguien. Era joven y se había decolorado el cabello a amarillo, pero había empezado a ponerse rojo. Parecía el tipo de persona que estaría ahí para las audiciones, pero no estaba esperando afuera del lugar como yo. En vez de eso, estaba sentado en un café al otro lado de la calle, sólo viendo. Cuando finalmente se empezó a formar una fila detrás de mí, se acercó. Vi que estaba usando una playera de Starting Line. Una de mis bandas favoritas – ¡y algo de qué hablar! Reuní un poco de coraje. “Amigo, ¿fuiste al concierto de Starting Line la otra noche?”

Sacudió la cabeza. “Es la playera de mi amigo,” dijo, y luego se alejó. Una decepción.
El chico con el cabello decolorado parecía de una clase más alta que yo, y rebosaba con confianza. Incluso era un poco presumido. Ni siquiera se presentó como Harry Judd.

Harry: ¿Presumido? Bueno, quizá. Estoy seguro de que tenía menos confianza de la que aparentaba – ¿por qué, si no, me sentaría en un café esperando a que otras personas hicieran una fila, antes de unirme? – pero es cierto que era un chico con confianza, a veces demasiada.

Fui uno de esos chicos que siempre está activo. Estaba brincando fuera de mi cuna a los 9 meses, caminando a los 10 y trepando los barrotes sin que nadie supiera a los 11. Estaba lleno de energía, incapaz de estarme quieto y siempre queriendo hacer algo. También era un poco perfeccionista. Mi mamá me recuerda sentado, haciendo mi tarea y cómo pasaba media hora afilando mi lápiz, y luego escribiendo y tachando el título porque no estaba perfecto. No que la tarea me gustara mucho. Amaba estar afuera, practicando algún deporte u corriendo y necesitaba ser entrenado constantemente. Era, en resumen, demandante, y ahora mis padres admiten libremente que me enviaron a un internado a los 8 años porque no podían soportarme más.

Cuando los chicos y yo comparamos nuestras vidas escolares, tengo la impresión de que ellos creen que fui a Howarts, y supongo que para ellos la Old Buckenham Hall en Suffolk no estaba muy lejos. Aún recuerdo la noche de domingo que salí de casa – Tenderings Farm en Essex – para ir a OBH por primera vez con mi mamá y mi hermano. Ya me había despedido de mi papá. Es la única vez que lo he visto llorar, y al principio creí que estaba bromeando. Me reí de él y luego me sentí muy mal cuando me di cuenta que en verdad estaba triste. OBH estaba a una hora en coche, en el medio de la nada, un hermoso edificio al final de un largo y elegante camino. Estaba rodeado por tierras y canchas de deportes, y creo que tenía los ojos abiertos de par en par cuando llegué con mi maleta y mochila, antes de que me enseñaran mi dormitorio y de que me despidiera de mi familia, dándome cuenta que no los volvería a ver hasta las siguientes vacaciones.

El primer semestre estuve nostálgico, pero pronto me acostumbré a la situación. Recuerdo con mucho más cariño mis días en la escuela que Dougie. Amaba el internado. Tenía a todos mis amigos conmigo, podía practicar todos los deportes que quería. Me divertía a lo grande.

Fue en OBH que me interesé propiamente en el cricket. Mamá y papá eran deportistas, y yo ya jugaba en clubs de cricket locales cuando tenía 5 o 6 años. En la secundaria, empecé a darme cuenta que era algo que en verdad podría hacer. Siempre estaba en el equipo principal, y me enviabas a pruebas nacionales cuando tenía 11. Solía tomar cursos en Lords, y cuando tenía 12 me pidieron que me probara para la MCC School de Merit, en la que fui aceptado. Eso significaba que de vez en cuando viajaba a Lords y jugar con cricketeros épicos – siempre eran demasiado buenos para mí, pero era una gran experiencia. También era bastante bueno en otros deportes – fútbol, hockey, rugby, tenis, tenis de mesa – pero el cricket siempre fue mi primer amor.

Académicamente no había quejas. Tenía un nivel de atención muy bajo y siempre estaba jugando en clase. Mis reportes siempre decían los mismo: Harry siempre está distrayendo a otros en clase, Harry debe aprender a concentrarse, Harry podría ser mejor… En cada festividad, mi hermano, mi hermana y yo éramos llamados uno por uno para ver nuestros reportes con Mamá y Papá. Solía temer esos momentos, porque sabía que estaría en problemas. Prometería que el siguiente semestre sería diferente, que pasaría a una nueva página. Peri cuando llegaba el momento, siempre era la primera persona fuera de clase cuando sonaba la campana, corriendo para aprtar una red de cricket antes de que alguien más llegara allí.

Empecé a aprender a tocar la trompeta en OHB. Habíamos 2. El otro chico siempre era el mejor trompetero, pero después de un par de años lo vencí en una competencia musical porque controlé mis nervios mejor cuando tuve que tocar. (Aunque aún recuerdo el modo en que temblaban mis piernas cuando tenía que tocar en público.) Pocas veces dejo que los nervios saquen lo mejor de mí – siempre quise audicionar a en obras de teatro escolares – y creo que disfruté el reto. No que siempre fuera exitoso. Cuando quise unirme al coro, fui con el ayudante del maestro antes de la audición. Me llevó a una habitación, tocó algunas notas en el piano y me hizo cantarle. “Puede cantar,” me dijo. “Estarás bien.” Pero me asusté en la audición, y el maestro no compartió la opinión de su ayudante. Una prometedora carrera vocal, trágicamente terminada – había fallado mi primera audición.

Mis vacaciones las pasaba tomando cursos de cricket, de trompeta, de hockey… En retrospectiva, estoy seguro que mis padres solo trataban de mantenerme ocupado y fuera de su camino. Y cuando tenía 13, me cambié ala Uppingham School. Seguía en OBH cuando fui a visitar mi nueva escuela. Era como una versión más grande de mi escuela secundaria. La escuela en sí está en la parte principal de la ciudad, pero los 15 internados están alrededor, y yo iba a estar en una casa llamada Fircroft (sólo había 14 internados cuando era alumno, pero agregaron una más). Era el día en que entregaban reconocimientos cuando la visité con mi papá. Llegamos a Fircroft para ver un área acordonada por la policía. Había una mancha de sangre en el suelo, con moscas volando alrededor. El director estaba vagando por allí, con una mirada de horror. Resultó que dos de alumnos se habían enojado y habían acorralado a un tercero. Lo habían golpeado demasiado, tanto que necesitaría cirugía reconstructiva. ¡Bienvenido a Uppingham!

Puede que me hubieran intimidado, pero la verdad es que Uppingham fue lo opuesto a la primer experiencia. Lo amé, y sé cuan afortunado soy de haber tenido la oportunidad de ir allí. Fircroft era una de las 3 “casas en las colinas”, situada en una de las colinas a las afueras de la ciudad. Mi casa tenía 10 chicos de mi año, todos de diferentes secundarias en el país, pero también chicos mucho mayores, hasta de 18 años. Eso era intimidante, aunque no estaba en mi naturaleza parecer intimidado. Una descripción justa del Harry Judd de 13 años es que tenía demasiada confianza. Una descripción más acertada es que era un pequeño malcriado y presumido. Era impertinente. Era directo. Cualquier cosa que quisiera, conseguiría.

Era muy popular en la escuela – siempre bromeamos que me habría llevado bien con Danny, pero no con Dougie, quien bajo su propia descripción no era uno de los chicos geniales. Al menos, era popular hasta el final de mi primer año e Uppingham. Supongo que fue demasiado confiado. Muy maleducado. Todos me rechazaron. Por primera vez en mi vida experimente el abuso. Chicos que habían sido buenos amigos míos de repente no querían ser vistos conmigo. Los veía huir cuando yo aparecía, o se sentaban al otro extremo de la mesa en la comida. Me veían raro. Comentaban cosas groseras. Llegó el punto en el que no quería pasar junto a las camas de mis antiguos amigos, porque sabía que me lo buscaría.

Al principio reaccioné con mi actitud presumida. “Oigan, chicos, ¿cuál es su problema?” Pero no tardé mucho en cansarme. Pasó de ser sólo mis amigos a todos en la clase. Sólo un chico se quedó a mi lado. Su nombre era Ben, y hasta este día sigue siendo uno de mis mejores amigos. Recuerdo que le pregunté por qué todos me habían dado la espalda. “Están celosos, amigo”, dijo. “Es sólo que eres muy bueno en los deportes…” Fue algo lindo que ben dijera eso, pero la razón real, estoy seguro, es que era demasiado presumido para mi propio bien. Aparenté que no me importaba, pero en realidad estaba dolido. Las noches eran lo peor, recostado en mi cama, pensando en mis amigos en casa, extrañando a Mamá y Papá, deseando estar en cualquier lugar excepto allí…

Gracias al cielo, las cosas cambiaron cuando llegó el verano. Sólo importaba el cricket. Una semana logré 163 puntos; la siguiente semana hice 180. Estaba rompiendo los records de la escuela y empezaba a sobresalir. Un sábado en la mañana, el director me dijo que un chico del equipo de menores de 18 estaba enfermo, y que si me gustaría tomar su lugar. Ese fue mi momento de gloria: caminando por la escuela con mis pantalones blancos, sabiendo que todos habían escuchado que un chico de 14 años, de segundo año, había sido llamado para jugar con el equipo principal. Jugué con ellos el resto del semestre. Estaba consiguiendo grandes puntajes y me sentía intocable en el campo. Como si nada pudiera salir mal. Me ganó un poco de respeto en la escuela, y poco a poco mis antiguos amigos me volvieron a incluir en su grupo. Pasé de ser llamado Judd a Juddy de nuevo – una señal segura de que estaba siendo aceptado.

Aprendí una lección ese año. Nunca iba a ser un chico tímido y callado, pero me gusta pensar que aprendí a no ser tan egocéntrico. No tan presumido. Los problemas con mis amigos se resolvieron solos, y fui completamente feliz por el resto de mi estadía en Uppingham. Desafortunadamente, mi carrera en el cricket no fue tan sólida. Justo antes de la temporada de cricket en mi tercer año, me enfermé de mononucleosis. (Por besar a tantas chica, claro…) Como resultado tuve una mala temporada, y fue en esos tiempos en que mis sueños de jugar cricket profesionalmente, se destrozaron. Mi confianza desapareció, y aunque cuando mejoré sabía que podía conseguir un par de cientos de puntos en una temporada, también sabía que había un chico en Bedford School llamado Alastair Cook que estaba anotando 10 cientos en una temporada. Yo no era tan bueno.

Pero cada nube tiene un rayo de sol, porque fue en esos tiempos que tomé mis primeras baquetas.

Mi carrera musical hasta ese punto había sido desigual. Llegué al quinto grado en la trompeta y tocaba en la orquesta de la escuela, y estoy seguro de que aún podría tocar “The last post”, al menos hasta que lleguen las notas altas. Pero nunca me interesó tanto. Siempre me saltaba mis clases de trompeta, y era un desperdicio del dinero de mis padres. No querían que renunciara, por supuesto, pero me las ingenié para convencerlos de que no lo estaba disfrutando.

En ese momento empecé a interesarme en las bandas y decidí que quería tocar la guitarra. Por supuesto, todos querían tocar la guitarra, así que sólo conseguí media hora de clase los domingos, y nunca aprendí más que “Good King wenceslas” y “Twinkle twinkle Little star”. Canciones de cuna no eran lo que tenía en mente, así que me rendí.

De pronto, todos parecían estar en una banda. Había varios niveles de éxito y talento. Charlie de Busted estaba un año adelante que yo; mucho después se corrió la voz de que un amigo suyo llamado Ollie Redmond iba a audicionar para una nueva banda que los managers de Busted estaban creando. Supongo que todos pensaban que tenían una oportunidad, como Charlie. Mientras tanto, un par de amigos míos – Josh y Tom, que tocaban la guitarra y el bajo – tenían una pequeña banda pop/punk de 3 partes llamada Boy Genius, junto con un baterista un año mayor. Cuando él se fue para unirse a otra banda se deprimieron ahora que quedaban como dúo. Solía ir a verlos a veces, sentado en la batería en el sótano de ensayos de la escuela. Estaba allí cuando me vino la idea. “¡Debería aprender a tocar la batería!” les dije. “¡Así podría unirme a su banda!”

Le envié un correo al otro chico en nuestro año que tocaba la batería y le pedí que me diera una clase. Me enseño a tocar lo básico: tambor en uno y tres, platillo en dos y cuatro. Cosas simples, pero me parecieron increíbles. Ese ritmo era suficiente para tocar un par de canciones punk, y suficiente para entrar en la banda de mi amigo.

Pero entonces, como es normal en mí, empecé a obsesionarme. Copié la llave del salón con la mejor batería en la escuela y la metí en mi chamarra para poder practicar cuando quisiera. Nunca iba a ningún lado sin mis baquetas. Desde ese momento toda mi vida era batería y cricket – no que fura naturalmente bueno en lo primero como en lo segundo. Convencí a mis padres de que me dejaran tomar clases de batería, lo que me costó un año después de abandonar mis clases de trompeta. Mi maestro era genial. No había teoría ni nada de las cosas aburridas que no quería hacer. Solía llevar un montón de CDs – Led Zeppelin, Red Hot Chilli peppers, Rage Against the Machine – y le preguntaba a mi maestro cómo tocar las canciones que me gustaban. Incluso convencí a mi papá de que me comprara una batería de segunda mano. Manejamos a una estación de servicio cerca de Leicester para encontrar al chico que la estaba vendiendo. Resultó que faltaban algunas partes. No había pedal y el sostén de uno de los toms estaba perdido. Pequeñas, pero importantes partes. Papá le dijo que le pagaría la mitad ahora y la otra mitad cuando enviara las partes faltantes. Él no estaba muy seguro, y estaba tan desesperado por tener la batería que intenté convencer a papá de que le diera todo el dinero. Al final aceptó la mitad y, por supuesto, nunca volvimos a saber de él – a pesar de que le llamaba diario, tratando de no sonar como un chico de 15 años cuando amenazaba con demandarlo. Me quedé con una batería que me emocionaba poseer, pero que no podía tocar bien porque estaba incompleta. No sabía nada de batería, en verdad, así que no sabía que podías comprar las partes por separado, hasta que mi mamá me llevo a una tienda de baterías en Cambridge y compramos lo que faltaba. Estaba encantado.

Fue durante unas vacaciones que mi amigo Josh viajó a Londres para intentar impulsar su carrera musical. Eventualmente lo consiguió. (Ahora escribe para Alexandra Burke, entre otros.) En ese tiempo, terminó tocando para un tipo llamado Richard Rashman. Rashman le dijo que no estaba buscando guitarristas en ese momento, pero que sí quería un bajista y un baterista para una neuva banda que estaba formando. Josh me llamó. “Amigo, los managers de Busted están buscando un baterista. Deberías intentarlo…”

No entendía qué me estaba diciendo. ¿Por qué yo habría de audicionar? Sólo llevaba 18 meses tocando. El sólo pensarlo me hizo sentirme enfermo de los nervios. Pero luego lo deduje. Esta debía ser la misma banda para la que el amigo de Charlie, Ollie Redmond, estaba audicionando. Yo no era un prodigio, pero tenía una coordinación decente y un buen sentido del ritmo. Muchas personas tenían más habilidad, pero yo tenía un buen oído y las cosas que podía tocar, las podía tocar bien. Nunca se lo había dicho a nadie, pero estaba bastante seguro de que yo era un poco mejor que Ollie. Si él podía audicionar, quizá yo también.

Decidí que lo intentaría.

Tenía que tener permiso para ir a Londres ese sábado por la mañana, primero de mis padres y después de la escuela. Ahora mi mamá me dice que no estaba muy de acuerdo. ¿Qué tal si iba a Londres y me llenaban la cabeza con ideas de ser una estrella de pop cuando había cosas más importantes en las que pensar, como la escuela y la universidad? “Por Dios,” le dijo mi papá, “no te preocupes. Harry nunca entrará en esa banda.”

Mi hermano Thomas me acompañó en el tren para darme apoyo moral. Era algo importante, subirnos solos al tren para ir a Londres. Sólo éramos niños, y esto no era algo que hiciéramos diario. Recuerdo haberme sentado en ese café, revisando a mi competencia, y viendo a un chico de cabello rubio y puntiagudo parado al frente de la fila con su mamá. Y cuando mi hermano y yo finalmente nos unimos a la fila, recuerdo a un tipo estadounidense – en ese momento no sabíamos que él era Richard Rashman – que salió del edificio y recorrió la fila. Las únicas personas con las que se detuvo a platicar fue conmigo y el chico al principio.

Dougie: Mantuve la cabeza baja y dejé que Rashman hablara con mi mamá. Mi plan era evitar hablar con cualquiera que pudiera preguntarme mi edad. Pensándolo bien, aparte de mi fallido intento de hablar con Harry, mi plan era evitar hablar con todos. Tiendo a callarme cuando estoy con extraños, y creo que jampas había hablado con un estadounidense antes. Excepto por Mickey Mouse en Disneyland, y no estoy seguro de que eso cuente…

Harry: Rashman me preguntó si podia cantar – en ese momento no sabía que la el material en el que Tom y Danny habían estado trabajando era de 4 armonías, con influencia de los Beach Boys, y creí que estaba buscando a músicos que pudieran hacer más de una cosa.

Tom: Rashman es así. Siempre tratando de encontrar gente que pueda tocar, cantar, bailar, pararse de manos…

Harry: Traté de sonar relajado. “Si,” mentí, alejando de mi mente mi fallida audición al coro. “Canto.”

Mi hermano intervino, salvándome: “¿Sabe?… Él es más… como… un corista

Y luego llegaron Tom y Danny, con sus guitarras acústicas en la mano. Recuerdo que un murmullo recorrió la fila: “Son ellos. Son ellos…” Tom usaba una playera a rayas de manga larga y pantalones holgados con parches, y la mitad de su cabeza estaba afeitada. Danny usaba jeans negros y una playera, y tenía cabello puntiagudo con un mechón rubio en la parte de atrás. Un momento épico, hablando de cosas intimidantes.

Tom: Intimidante para nosotros, más bien, caminando por la fila sintiendo los ojos de todos en nosotros y escuchándolos suspirar. Odio cuando sé que la gente me está viendo. Quizá estoy en el trabajo equivocado. Pero podía ver que había una buena respuesta, y por el modo en que algunos de ellos estaban vestidos podía ver que entendían lo que buscábamos. Recuerdo ver a Dougie al frente de la fila y esperaba que le fuera bien, y ya sabíamos que el compañero de Charlie, Harry vendría a la audición.

Enviamos un montón de fichas en las que los chicos audicionando tenían que escribir sus nombres, qué instrumento tocaban y algo sobre ellos, así como poner una foto. Tan pronto vimos esas fichas pudimos decir que chicos definitivamente no nos gustaban, pero cuando vimos la ficha de Harry supusimos que él debía ser el compañero de Harry, y ya nos había gustado la apariencia de Dougie. Los que nos gustaron fueron divididos en grupos de cinco, y empezamos a llamarlos a la sala de audiciones. Había una batería y un amplificador para el bajo en el centro de la sala, con una videocámara grabando. Cinco sillas vacías en la orilla y, en frente de la batería y el amplificador, una larga mesa para mi, Danny, Fletch, Rashman y Louis Bloom de la disquera. El primer grupo en entrar incluía a Dougie.

Dougie: Fui la primera persona en mi grupo en audicionar. Una pesadilla. Significaba que no sabía qué esperar ni que me pedirían que hiciera.

Fletch habló primero. “Ok, Dougie, ¿por qué no nos platicas un poco sobre ti?”

¿Sabes cómo es cuando tus mejillas se entumecen por el miedo y tienes ese extraño sabor de ansiedad en la boca? ¿Sabes cómo es cuando estás tan nervioso que sientes que tienes una experiencia extra-corporal? Así me sentía yo. Por un momento volví a ser el patineto impopular, siendo perseguido por 40 chicos tratando de matarme. Estaba aterrorizado, con todos estos adultos viéndome mientras mentía diciendo que tenía 16 años, y farfullando algo sobre mi escuela. Aparte de eso, no tenía nada que decir sobre mí mismo.

Tom: Conociendo a Dougie como lo conocemos ahora, debió haber sido una completa tortura para él. Y así lo supusimos, así que Fletch trató de agilizar las cosas pidiéndole que tocara el bajo para nosotros.

Dougie: El bajo estaba conectado al amplificador más grande que jamás había visto. Yo sólo había tenido un amplificador de práctica miniatura, así que el gran Trace Elliot que había en la sala era totalmente nuevo para mí. La correa en el bajo estaba muy alta; siempre he tocado con la correa muy baja, y ahora ni siquiera podía verme genial. Todo parecía pasar en cámara lenta…

“¿Puedes tocar algo de pop?” Preguntó Fletch.

¿Pop? No sabía nada de pop. Planeaba tocar algo de Blink, a) porque pensaba que era genial, y b) porque eran notas planas, súper-simples. ¿Qué demonios iba a hacer?

Espera. El otro día había estado en mi habitación y había aprendido a tocar el bajo en la canción ‘Billie Jean’ de Michael Jackson. Eso serviría…

Empecé a tocar. Pero sólo había tocado un par de notas cuando recordé que en realidad sólo había intentado aprender a tocarlo, pero me había aburrido. Y sólo sabía la parte inicial. Ocho notas en total…

Las toqué. Luego las volví a tocar.

Y de nuevo.

Y de nuevo.

Debí haber tocado esas 8 notas del inicio de ‘Billi Jean’ por un insoportable minuto, hasta que…

Tom: Hasta que lo detuvimos. Recuerdo sentarme ahí pensando, Er… ¿cuándo va a terminar? Teníamos que sacarlo de su miseria. “Ok, amigo, ¡eso es suficiente!”

Dougie: Alguien en la mesa dijo “Dougie, ¿puedes cantar y tocar el bajo al mismo tiempo?”

Medio me encogí de hombros. “Bueno, lo intentaré…”

Había escrito esta canción. Se llamaba “The last girl story2”, sobre ser la última persona con vida y encontrar una carta. Creía que era completamente épica (era, en realidad, una porquería), y y estaba seguro que Tom y Danny estarían sorprendidos por el riff en el bajo que había escrito. Nunca los había escuchado tocar, así que no sabía cuan buenos eran. En mi mente, tenías que ser un adulto para ser un buen músico. Si era un niño, como yo, significaba que sería un poco malo. ¿Así que por qué no parecían más impresionados?

Me detuvieron poco después de que empezara la canción y me fui a sentar de nuevo, destrozado. El número dos pasó al frente. Era 100 veces más confiado que yo. Cuando habló de sí mismo dijo un chiste. ¡Demonios! Debí haber hecho algo así. Y luego tocó el bajo. Literalmente subía y baja por el brazo del bajo, golpeando las cuerdas, tocando todas estas cosas funky increíbles, y se veía genial mientras lo hacía. Quise enrollarme y hacerme bolita. Esto era demasiado para mí y me sentía como un idiota total por haber asistido. Los otros 3 chicos eras bateristas, y recuerdo haber estado allí media hora con un solo pensamiento en mi cabeza: lo había arruinado.

Cuando me pongo nervioso todo mi cuerpo se siente incómodo. Solo quiero bajar el cierre de mi cuerpo y salir de él. Me sentía así. Humillado, como si hubiera sido la peor cosa que había hecho. Cuando la audición terminó, nos dijeron que esperáramos afuera. No pude haber salido más rápido. Me paré en el pasillo, hablando nerviosamente con el excelente bajista, esperando que me mandaran a casa en cualquier minuto.

Tom: En la sala de audiciones, todos estaban muy decepcionados. Teníamos grandes esperanzas para Dougie. Era tan genial, con su cabello rubio y puntiagudo. Ya parecía que pertenecía a nuestra banda (lo mismo pasó con Harry cuando llegó su turno), y todos habían estado rogando que fuera un gran bajista.

Danny: Quizá, nos dijimos, Dougie había estado nervioso. Quizá se le diéramos una oportunidad se arreglaría y nos convencería. El otro bajista era muy bueno, pero no se veía bien. Era demasiado confiado, y de algún modo no se sentía bien.

Dougie: Rashman salió de la habitación y nos sonrió a todos. “Tú, tú y tú…” Señaló a los tres bateristas. “… pueden irse a casa, muchas gracias por haber venido. Tú y tú…” Nos señaló a mí y al otro bajista. “Nos gustaría que se quedaran.”

Creí que se había equivocado. ¿Cómo demonios había logrado algo con eso? Sentí que un poco de confianza surgía en mí. Quizá había sido mi súper canción. Estaba seguro de que no había sido ‘Billie Jean’.

Harry: Para mí, el proceso de audición fue un poco más fácil, aunque no creo que estuviera menos nervioso que Dougie. Estaba en un grupo de cinco y uno de los chicos se pasó un gran tiempo contándome todas las cosas espectaculares que podía hacer con la batería. Sin embargo, el pasó primero y no tocó tan bien. Lo que me dio un poco de confianza. Otros chicos pasaron. Todos eran tímidos y no tenían mucha confianza en sí mismos. Mientras los veía, me di cuenta que no tenía nada que perder, y que cuando fuera mi turno, sólo tenía que saber venderme.

Me llamaron. Creo que hice un buen trabajo escondiendo mis nervios mientras me presentaba, luego me senté en la batería y toqué. No era ni de cerca el mejor baterista en la sala, pero tampoco era el peor. Uno de los otros era excelente, pero tenía cabello largo y grasiento, un abrigo largo de cuero y siempre veía al suelo, así que sabía que me veía mejor que él aunque no tocara mejor.

Les preguntaron a todos si podían cantar. Todos dijeron que no. Decidí que sólo tenía oportunidad, así que cuando me preguntaron dije que sí.

“¿Te sabes ‘Year 3000’?”

“Si…”

Me sentaron frente a la cámara con Danny, y estoy seguro que mi canto es la peor cosa que he hecho. Me equivoqué en toda la letra y en la mayoría de las notas. Pero lo había intentado y, al final de la audición, yo fui uno de los chicos a los que les pidieron que se quedaran.

Dougie: Para la segunda ronda de audiciones, Fletch se puso de pie. Empezó a hablar. “Esta banda,” dijo, “tiene un contrato con una disquera. Va a estar en programas de televisión como CD:UK y Top of the pops…”

Harry: Miré alrededor. Solo había otros diez bateristas para la segunda audición. Eso significaba que sería capaz de decirles a todos que había quedado en los últimos 10 bateristas para una banda que iba a estar en CD:UK. Iba a repetir esa historia por los siguientes cinco años, al menos…

Dougie: “Quiero darles un adelanto de la banda,” nos dijo Fletch. Nos puso su demo en el estéreo.

Era genial, como una combinación de Green Day con los Beach Boys. En el momento en que escuché el demo me emocioné. Tenía que estar en esta banda. Pero luego nos pidieron que cantáramos con Danny. Él empezó a tocar la guitarra, y juro que jamás había escuchado a nadie tocar así de bien – completamente profesional y completamente mejor que yo. Canté, sintiendo que estaba fuera de mi cuerpo escuchando, y no me gustaba mucho lo que escuchaba.

Harry: Cuando las audiciones terminaron, Rashman y Fletch nos dieron la típica plática de “No nos llamen, nosotros los llamaremos”. Cada quien fue por su camino. No esperaba volver a saber de ellos, pero aún así: ¡los últimos 10! ¿Qué tan genial era?

Esa tarde de domingo, de regreso en la escuela les conté a todos. “Esto es en serio, chicos. Van a estar en CD:UK y todo.” Y luego regresé a mi habitación y revisé mi e-mail. Había un mensaje en mi buzón de Richard Rashman. Corto y al punto. “Estás entre los últimos dos.”

Oh…por…Dios…

Enloquecí por completo.

De pronto, había un murmullo en toda la escuela. Era el final del semestre. Los exámenes habían terminado y sólo me quedaba una semana más de escuela. Las vacaciones llegaron y la siguiente semana me llamaron para la última audición en John Henry’s, un estudio en Londres.

Competía contra un chico llamado Martin. Martin era un gran baterista, pero yo tenía una ventaja sobre él. Antes de la audición y son que nadie lo supiera, Richard Rashman me había enviado los cuatro demos de los chicos. Pasé una semana en casa escuchándolo, y amé lo que escuché. Había bastantes chicos en mi escuela que eran bueno – más que nada clásicos – músicos. Pero nunca había escuchado a nadie que pudiera cantar como Tom y Danny. Estaba impresionado, y no podía creer que potencialmente podía ser parte de eso. Pasé horas en la sala de juegos en mi casa, donde estaba mi batería, tratando de tocar tan bien como en el demo.

La audición duró dos días, durante los que nos concentramos en ‘Surfer Babe’ y ‘That girl0. ‘Obviously’ tenía un ritmo que no entendía bien, así que no podía tocarla, y rápidamente quedó claro que Martin era mejor baterista que yo. Aunque era mucho más serio, muy santo, así que sabía que tenía una ventaja allí. Decidí jugar con mis fortalezas y concentrarme en llevarme bien con todos.

Danny: No entendía el sentido del humor de Harry. Él y yo veníamos de situaciones tan diferentes – yo, un chico del Norte de la clase trabajadora; él, un chico privilegiado en escuela privada. Nunca había conocido a un chico que irradiara tanta confianza como este chico, todo el tiempo contando chistes que yo no entendía. Era muy sarcástico, y el sarcasmo era algo que nunca había conocido. Mi idea de gracioso era mucho más simple que la de Harry, y aunque sus ocurrentes bromas de Uppingham pronto fueron comunes en la banda, en ese momento pensé que él era… bueno… un idiota.

Tom: Recuerdo haberle rogado a Richard que no me hiciera compartir habitación con ninguno de ellos en el InterContinental, donde nos estábamos quedando esa noche. Habría sido muy incómodo.

Harry: Así que terminé compartiendo habitación con Martin – algo difícil, ya que sabíamos que sólo uno de nosotros entraría a la banda. Esa noche los cuatro jugamos billar y fuimos al bar – estaba dentro del InterContinental, así que los meseros sabían que Tom y Danny eran menores de edad y que no les podían servir alcohol. Al final del segundo día, Fletch nos llevó a Martin y a mí a la estación de trenes. “Bien hecho, los dos,” dijo. “Supongo que esto es un poco incómodo. Uno de ustedes va a tener potencialmente un boleto dorado para la fama y el éxito, y uno de ustedes solo va a regresar a su vida normal.” No estaba bromeando. Totalmente franco. Era ganar o perder.

Y luego sólo quedamos Martin y yo, parados afuera de King’s Cross, deseándonos suerte antes de separarnos.

Danny: Es hora de confesar. Yo estaba del lado de Martin. No era el tipo de chico que pensaba en el futuro, y sólo lo veía desde el punto de vista de quién era el mejor baterista, mientras Tom, con toda razón, recordaba que estábamos escogiendo a alguien con el que esperábamos estar en una banda para siempre…

Tom: Es cierto que Martin era el mejor baterista – eso ya lo sabíamos – pero lo que me impresionó de Harry es que sólo llevaba tocando un año, y parecía dispuesto a aprender.

Harry: Tuve que esperar una semana antes de que llegara la llamada. Era Fletch. Y Dios, habló. Nunca me he cruzado que pueda hablar como él. Debió haber estado en el teléfono por una hora, sin que yo pudiera decir una palabra. Ahora lo conocemos como que te “Fletchearon”3. Pasaría mucho en los siguientes años. Mientras más hablaba, más seguro estaba que me estaba rechazando con gentileza. Seguía diciéndome todo lo que habían tenido que tomar en consideración: quien fuera que eligieran tenía que estar preparado para lidiar con una vida en público, qué tan difícil había sido la decisión…

“Y entonces,” dijo finalmente, “para resumir…”

Contuve el aliento.

“… es por eso que…”

¿Es por eso que qué?

“… hemos llegado a la conclusión…”

¿Qué conclusión?

“… al final del día…”

¿Cómo va a terminar esto?

“… te elegimos a ti para estar en la banda.”

Silencio.

Exhalé lentamente.

Murmuré algunas palabras educadas de agradecimiento, y traté de apaciguar mi emoción. Pero tan pronto como colgué el teléfono corrí a la cocina, gritándole a mi mamá que había entrado a la banda.

Momentos después volvía a estar al teléfono. Todos mis amigos cercanos estaban juntos, en un autobús hacia el aeropuerto para ir a una competencia de rugby en Australia. Les grité por el teléfono que había entrado en la banda, y escuché que la noticia se repetía: “Juddy entró a la banda… Juddy entró a la banda…”

“¿Qué pasa ahora?”, me preguntó mi amigo Browner.

“Eso es todo amigo. Dejo la escuela. No voy a regresar.”

No voy a regresar. Mientras lo dije, me di cuenta que de ahora en adelante, todo – todo – iba a cambiar para mí.

Esa noche, mis padres me sentaron, con sus rostros serios. No sabían cómo reaccionar – en especial mi papá, que había estado tan seguro de que no conseguiría nada. En resumen, no querían que lo hiciera. Necesitaba obtener buenas calificaciones, dijeron, luego ir a la Universidad y obtener un título. Mi papá había trabajado toda su vida en la ciudad, y creo que quería ese futuro para mí. En sus ojos, estaba tirando todo a la basura – una educación costosa, buenos prospectos – en la esperanza de que una banda de pop desconocida quizá pudiera ser famosa.

Apenas habían terminado de hablar cuando sacudí la cabeza. “Tienen que dejarme hacer esto,” les dije. Y cuando seguían renuentes, me volví más terco. “No pueden detenerme,” dije. “Literalmente no pueden detenerme.” Supongo que podía entender su preocupación, pero sabía que estaba haciendo lo correcto. A pesar de que sólo era un chico ingenuo de 17 años, había escuchado el demo y había conocido a Tom y a Danny y había visto cuan talentosos eran. Era completamente obvio para mí que iban a ser un éxito. “Voy a hacerlo,” dije, “y tienen que apoyarme.”

Pudieron ver qué tan en serio iba y, gracias a Dios, se retractaron.

Al siguiente día fui de vacaciones a Paxos con mi mamá, un amigo mío y su mamá. Mi amigo y yo no hablamos de nada más que de la banda. Por supuesto, cada chica que se cruzaba en nuestro camino escuchó que estaba en una banda con contrato – no estaba usando mi buena fortuna para conseguir chicas. No hay muchas vacaciones en las que no puedes esperar para que terminen. Esta fue una.

Dougie: Un correo de Richard Rashman también llegó a mi correo al siguiente día de la audición. Esto fue cuando todo en una computadora tardaba años en cargar. Recuerdo dar doble click en el mensaje, impacientemente, tratando de que se abriera más rápido. Dos horas después (o quizá fueron dos minutos) el correo finalmente cargó.

No era lo que quería leer.

Esto era un acto serio, me explicó Rashman. Simplemente no era suficientemente buen músico para ser considerado.

Mi corazón se hundió. Los había ofendido al asistir. Así de talentoso era.

Apagué la computadora, ignoré el bajo en la esquina de mi habitación y empecé a llorar.

Mi mamá entró en la habitación y me preguntó qué pasaba. Le expliqué, y me abrazó. Luego llegó mi papá y le dije porqué estaba llorando. Me miro con un poco de confusión. “Bueno, ¿qué esperabas?” dijo. “Por supuesto que no eres lo suficientemente bueno.”

Si, pensé, aún llorando. ¿Qué esperaba? Por supuesto que no era lo suficientemente bueno. Fin de la historia.



1 “Grunger” Así le llaman a las personas a las que no les importa cómo se ven, generalmente los ridiculizan diciendo que no tienen higiene personal ni buen gusto en la ropa.
2 La historia de la última chica
3 Being Fletche’d

8 pensamientos en “El boleto dorado

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