El pasto no siempre es verde

Capítulo 5 – El pasto no siempre es verde (The Grass Isn’t Always Greener)

Tom: Durante ese verano, Danny y yo nos estuvimos quedando en Princess Mark Manor con James Bourne. Busted estaba allí, V estaba allí, nuestros managers estaban allí. Genial en algunos aspectos, menos genial en otros. Incluso antes de que Harry y Dougie se nos unieran sabíamos que, como Busted, nuestra banda iba a vivir junta en una casa, pero no estábamos seguros de querer estar tan cerca de los otros chicos. Sería más genial tener nuestro propio espacio. Así que una vez que contratamos a Harry y él estaba de vacaciones en Paxos, Danny y yo fuimos a ver casas.

Teníamos una larga lista de casas potenciales, y la primera estaba en un lugar en Whetstone a diez minutos de Princes Park Manor. En el momento en que entramos, supimos que no teníamos que buscar más.

1526 High Road era la dirección, simple, la casa más grande que jamás hubiera visto. Los dos habíamos crecido en casas pequeñas, y ninguna de nuestras familias había tenido demasiado dinero. Aunque ahora, gracias a nuestro contrato con la disquera, teníamos dinero para gastar. Mientras veíamos la casa en el 1526, se nos salieron los ojos. Había 5 habitaciones con techos súper altos, un patio increíble – para un grupo de chicos viviendo solos, no había nada mejor. La habitación principal era gigante, con una habitación por armario y baño privado; en el ático había una extraña habitación con su propio balcón. Habiendo decidido al momento que esta iba a ser la casa de nuestra banda, Danny y yo jugamos piedra, papel o tijeras para decidir quién se quedaba con qué habitación – Danny ganó la habitación principal, yo me quedé con el ático – y dejamos las habitaciones más pequeñas para Harry y quien fuera quien terminara tocando el bajo para nosotros. Tenía un viejo Fiat Punto blanco, en el que metimos nuestras cosas, y juntos nos mudamos.

Necesitábamos muebles para la casa. ¿Sillones con tapiz y mesas de caoba? Para nada. Me compré una cama con un colchón hecho con material diseñado por la NASA – para un geek del espacio como yo eso era lo más genial en lo que podía gastar mi dinero – y elegimos la televisión de pantalla plana más grande que pudimos encontrar. Cuando Harry regresó de sus vacaciones, se nos unió y pasamos un par de semanas atendiendo cosas importantes al estar en una banda, como abrir una cuenta en Blockbuster, y pasear por esta suntuosa casa, ver DVDs y en general, relajarnos y conocernos.

Harry: La noche en que me mudé a la casa, nos quedamos despiertos hasta la madrugada, bromeando como niños pequeños. Tuvimos peleas de almohadas y jugamos a las escondidas. Pretendíamos que nos íbamos a dormir, y luego dos de nosotros nos metíamos a la habitación del tercero y lo asustábamos. Un estúpido, muy estúpido comportamiento, pero gracioso. De lo que Tom no se dio cuenta es que yo esperaba que estar en una banda involucrara más que peleas de almohadas y juegos tontos. Y tenía la idea de que Danny pensaba igual.

Danny:Aún no entendía por completo a Harry. Siempre estaba contando estos chistes que yo no entendía. Seguía sin entender su sarcasmo y su humor de niño rico. No entendía como podía ser tan confiado. Pero pronto nos dimos cuenta que teníamos más en común de lo que creíamos. A ambos nos interesaban los deportes, por ejemplo. Y al crecer, los dos habíamos sido más rebeldes que Tom – bebiendo y fumando, cosas que él nunca había soñado hacer. Probé el cigarro cuando tenía trece años. Esa era la regla en donde yo crecí. No había mucho que hacer en Bromley Cross, así que la mayoría de nuestro tiempo lo pasábamos en el parque tomando botellas de WKD naranja1 que chicos mayores nos compraban.

Harry: Y aunque Uppingham y Bromley Cross eran polos opuestos, mis amigos y yo habíamos probado el alcohol y la hierba, así que eso era algo que tenía en común con Danny y no con Tom. Una de las cosas únicas en nuestra banda, y esto fue desde el primer día, es que todos tenemos buenas, pero individuales relaciones con cada uno. Habría sido natural, después de que me mudé a la casa de la banda, que me sintiera como un intruso con estos dos chicos que se conocían hace mucho tiempo. Nunca me sentí así.

Éramos jóvenes y no habíamos deducido que fumar hierba no era elegante ni genial. Así que saqué el tema con Danny. “Amigo, ¿fumas?”

Danny asintió. “Un poco,” admitió.

“¿Quieres, quizá, fumar un poco?” Tenía resina en mi mochila, después de todo.

Danny: Quería hacerlo, pero con una condición. “Amigo, no puedes decirle a Tom.” Había pasado suficiente tiempo con Tom para saber que él estaría completamente en contra, y que si algo iba a perturbar a nuestra nueva banda, era esto.

Tom: Tenía razón al pensar eso. Las drogas, para mí, eran algo muy grande. Era blanco y negro. Todas las drogas eran malas. No había diferencia entre hierba y heroína, entre un porro y una pipa de cocaína.

Harry: La advertencia de Danny me hizo eco. No es que tuviéramos miedo de Tom, pero no había duda en que él era el líder de nuestra banda. Era mayor que nosotros, pero más que nada, él era la base en la que se había construido McFly. Él tomaba las decisiones, no solo en la sala de ensayo sino también en la casa. Yo ya había conseguido entrar en la banda, y no quería arruinarlo haciendo enojar al chico más importante.

Pero me gustaba mi hierba. Era joven. Si quería divertirme un poco…

Así, a las 3 de la mañana en esa primera noche, después de haber jugado nuestro estúpido juego de tratar de asustarnos por un par de horas, decidí que era hora de fumar un porro. Hablé con Danny. “Amigo, esta vez dejemos que Tom en verdad se vaya a la cama, así podremos ir a fumar.”

Dimos la noche por terminada y fuimos a nuestras habitaciones. Saqué la resina de mi mochila, hice un porro y esperé a que la casa se sumiera en un profundo silencio. Quince minutos después, me encontré con Danny a un lado de la casa para fumar.

Probablemente debimos habernos dado cuenta, supongo, que Tom pensaba que seguíamos jugando.

Tom: No tenía idea de qué estaban haciendo realmente, pero decidí que sería un muy buena idea asustar a Harry. Fui a esconderme en el armario de su habitación. De un minuto a otro, pensé, iba a regresar a su cama y saldría gritando y lo asustaría. Me agache incómodamente en ese armario por horas, riendo internamente con la idea de mi broma.

Pasaron cinco minutos.

Diez.

No había señal de Harry. ¿Dónde demonios estaba?

Harry: Estaba tambaleándome con Danny en la cocina, tropezando con las cosas, riéndonos del ruido, callándonos el uno al otro para después volver a reír. Nos sentamos en la mesa, con los ojos como platos, totalmente drogados.

Tom: Escuché ruido abajo. ¡Seguían despiertos! De acuerdo…

Salí del armario de Harry, bajé las escaleras en silencio, evitando la cocina, y salí de la casa. Rodeé la casa en silencio hasta llegar a la ventana de la cocina y… ¡BANG! De repente golpeé el vidrio.

Danny: Gritamos. Saltamos asustados, inducidos en una paranoia por la hierba. Y luego Tom entró a la cocina, riendo a carcajadas. Estábamos completamente drogados, pero teníamos que pretender estar sobrios porque si Tom descubría que estábamos haciendo, habríamos estado en grandes problemas.

Tom: De cualquier modo, no me habría dado cuenta. No era sólo que jamás me había drogado, sino que jamás había conocido a alguien que se drogara. Pensé: ¡Dios, se ven tan cansados! Me fui a la cama sin saber que con la llegada de Harry, McFly ya no sería la banda pura que siempre había pensado que sería.

Danny: Vivimos en la casa mientras seguíamos buscando a un bajista, y nos quedábamos en el InterContinental cuando hacíamos las audiciones porque no queríamos que nadie se quedara en la casa a menos de que estuvieran en la banda. Una vez que reclutamos a Dougie, y el día que se mudó con nosotros, nos subimos a la minivan de Fletch, recogimos a Dougie en la estación y decidimos divertirnos un poco con él.

Dougie: No tenía nada más que una mochila para pasar la noche, y después de subir al coche, manejamos. Los chicos ya me habían dicho que habían rentado un lugar impresionante, y cuanto nos íbamos a divertir ahí, pero no sabía que esperar. Empezamos a ir por partes no muy lindas de la ciudad, antes de estacionarnos frente a unos viejos edificios. “Aquí tienes Dougie,” dijo Fletch. “Es aquí.”

Hablando de bromas que no salen como deben. Se veía bien para mí. Era Dougie Poynter, no Robbie Williams. ¿Porqué no viviría en un edificio? Estaba bajando del carro y caminando hacia la entrada cuando me dijeron que me estaban jugando una broma. Me encogí de hombros, un poco confundido, y regresé al coche.

Y entonces me llevaron a la verdadera casa.

Como los demás, jamás había visto una casa así. Nunca había visto techos tan altos, o una pantalla plana tan grande. “Lo siento amigo,” me dijeron, “te tocó la peor habitación.” Fui a ver – la que había elegido era ocho veces más grande que la habitación que tenía en casa, y terminó siendo la habitación en la que pasábamos más tiempo.

El siguiente fin de semana llevé el resto de mis cosas. Todo cupo en una sola caja: algo de ropa, algunos CDs y un par de vídeos.

Tom: En cuanto vi que Dougie y yo teníamos la misma edición de Star Wars supe que nos llevaríamos bien. ¿Mencioné que soy un geek? No tuvimos mucho tiempo de crear un vínculo al compartir nuestro amor por la ciencia ficción, porque poco después de que Dougie se mudara, Danny y yo habíamos organizado salir de vacaciones con James Bourne a Florida. Por un tiempo consideramos la idea de que Harry y Dougie se nos unieran, pero al final decidimos que se quedaran en Londres a ensayar las canciones con las que Danny y yo habíamos vivido tanto tiempo, mientras nosotros íbamos a Walt Disney World. Lo siento chicos.

Harry:Nos encerramos en la sala de ensayos con un bajista llamado Ben Sergeant y por dos semanas practicamos las canciones que más se nos dificultaban – en especial el ritmo de “Obviously” que parecía complicársenos a los dos. Ben seguía diciéndonos que pensáramos en la vibra de la canción, en el sentimiento. No estoy seguro de que supiéramos de qué hablaba, pero poco a poco la fuimos entendiendo. Y fue durante una pausa en los ensayos que Dougie entró corriendo a la habitación con los ojos brillando. “Amigo,” dijo. “Adivina quién está abajo. ¡Blink!”

Dougie: Mis héroes estaban en los mismos estudios que yo, practicando para el Reading Festival. Nos quedamos afuera de su habitación como el par de fans que éramos, esperando que pudiéramos hablar con ellos. Y lo hicimos. Aún puedo recordar la conversación con Mark Hoppus como si hubiera sido ayer. Traté de sonar relajado mientras le decía que estábamos en la misma disquera – como si yo pensara que estar en una banda era la cosa más natural del mundo – e hice lo que pude para no parecer deslumbrado. Pero lo estaba. Estar en una banda ya era tan genial como pensé que podría ser.

Harry: Y también era genial en otras formas. Sólo tenía la batería de porquería que mi papá me había comprado con el tipo en la estación de servicio, así que mientras Tom y Danny estaban en Florida, Dougie y yo fuimos a Wembley Drum Centre y compramos la mejor batería en la tienda y un montón de platillos. La armamos en la casa, y fue genial pasar de nada a lo mejor que había.

Dougie: Yo fui a Denmark Street. Está llena de tiendas de música, y una Mecca para guitarristas en Londres. Ya había estado allí antes, sólo para mirar con ansias los instrumentos, pero siempre habían sido demasiado caros. Fuera del alcance de un niño que compraba su equipo con dinero que ganaba con lagartos. Pero ya no era así. Me compre un hermoso bajo azul Fender y pensé que era la cosa más genial que había visto.

Harry: Y de regreso en la casa, era hora de fiesta. Invitaba a diferentes amigos cada noche y descubrí que Dougie también era feliz fumando conmigo. Le leí las reglas: “Amigo, no puedes decirle a Tom… Danny dijo que enloquecería…”

Cuando los otros regresaron de Florida, fuimos súper cuidadosos al esconder nuestro hábito de Tom. Pero conforme pasaron las semanas, nos fuimos descuidando. Empezamos a fumar en la habitación de Dougie con la ventana abierta, un poco decepcionados de que Tom no se nos uniera y que tuviéramos que esconderle lo que hacíamos. Nos divertíamos tanto drogándonos y era pésimo que tuviera que ser un secreto.

Tom: Quizá era un poco inocente, pero no me tomó más que un par de semanas darme cuenta que algo estaba pasando, sobre todo porque toda la casa apestaba a cannabis. No es que conociera el olor, claro, pero cuando empecé a sospechar que los chicos estaban haciendo algo que no debían, estuve diez veces más alerta a los pequeños detalles. ¿Por qué esperaban con tanta obviedad a que me fuera a la cama? ¿Por qué de pronto me sentía como un intruso? Y conforme Harry y Dougie se volvían más y más descuidados al guardar el secreto, descifré que sucedía.

Primero hablé con Danny. “Amigo, creo que Harry y Dougie podrían estar drogándose.”

Él asintió, con ojos inocentes. “Si, eso creo… Qué sorpresa.”

Lo entendí todo. Me senté en mi habitación y rompí en llanto. Nuestra banda recién había empezado, ¡y nuestro baterista y bajista ya se estaban drogando! ¿Qué dirían nuestros managers si se enteraran? ¿Qué dirían mis padres? Aún peor, me preocupaba qué pasaría si el público se enterara. Aún éramos unos desconocidos, pero sabía que en cuestión de semanas seríamos catapultados a la fama. Si se filtraba que la mitad de nuestra banda se drogaba, nuestra carrera terminaría antes de que siquiera empezara. Había estado cerca de Busted. Sabía que tan importante era esto en el mundo del pop. Había visto a artistas que habían admitido fumar un poco de mariguana, y luego tenían que hacer grandes campañas anti-drogas para salvar sus carreras. Lloré toda esa noche mientras sospechaba que todo estaba llegando a su fin.

¿Qué podía hacer? ¿Hablar con nuestros managers? Ni pensarlo. Enloquecerían y de cualquier modo me haría sentir como si traicionara a mis nuevos amigos – como un niño acusándolos con el profesor y metiéndolos en problemas. ¿Hablar con mi mamá y papá? Ellos ya tenían bastante estrés sin tener que preocuparse porque me hubiera mudado con un montón de drogadictos. Al final decidí que tenía que confrontarlos. Tenía que ser autoritario. Asegurarme que si iban a hacer esto, lo iban a hacer de tal modo que no comprometieran todo.

Harry: Tom nos confrontó en la cocina. No intentamos negarlo. Nos dio una lista de reglas.

1) Sólo pueden fumar los sábados
2) Sólo pueden fumar después de las 11 p.m.
3) Sólo pueden fumar afuera

Tom: Empecé a actuar como un manager, tratando de manejar la situación para que nuestros verdaderos managers no se enteraran. Podías oler la hierba cuando los chicos fumaban y estaba paranoico de que Richard o Fletch nos visitaran, o que mis padres llegaran sin avisar, mientras los hermanos risitas se drogaban en la habitación de Dougie y el olor de lo que fuera que Harry hubiera conseguido llegaba hasta abajo. Si podía limitarlo a los sábados, afuera, al menos podía evitar la posibilidad de que eso sucediera. Y quizá, si solo fumaban una vez a la semana, perderían el interés después de un rato.

Si, claro…

Harry: Recuerdo pensar, OK, esto es completamente justo. Tom estaba siendo absolutamente razonable. No está bien que recién nos unimos a esta banda y ya estemos actuando irresponsablemente. Tom es el jefe. Él pone las reglas, y tenemos que seguirlas. Pero el diablo en mi hombro estaba tan enojado. Éramos jóvenes, estábamos en una banda. Fumar un par de porros no hacía daño, o eso pensábamos. No estábamos lastimando a nadie. Nadie necesitaba saberlo. ¿Por qué no deberíamos disfrutarlo?

Dougie: Aceptamos las reglas de Tom. Al menos, fingimos aceptarlas. Pero a la siguiente noche estábamos esperando a que se fuera a la cama. Tan pronto lo hizo, hicimos una cita en quince minutos en el cuarto de Harry para fumar. Recuerdo que apenas esperamos cinco minutos.

“Amigo, ¿ya pasaron los quince minutos?”

“¡Aún no, Dougie! ¡Regresa a la cama!”

Rompimos las reglas de Tom la primera noche. No nos arrepentimos, así que la siguiente noche estábamos dispuestos a hacer lo mismo. Danny estaba con una chica en su cuarto y esta vez, quedamos en juntarnos en mi habitación – algo más prudente, porque mi puerta tenía seguro – para fumar un porro en mi ventana. No pudimos haber sido menos sutiles – la cosa que fumábamos apestaba, y la recámara de Tom quedaba arriba de la mía. Pero queríamos hacerlo. No podíamos detenernos.

Estábamos a mitad de nuestro primer porro cuando escuchamos los pasos de Tom subiendo las escaleras.

“Shhhh… ¡Shhhh!

Los pasos se acercaron a mi puerta.

Silencio.

Y una hoja tamaño carta apareció bajo mi puerta.

Ninguno de nosotros dijo nada mientras me acercaba a recogerla. Era un dibujo de dos hombres de bolita palito, cada uno con un porro gigantesco en sus manos. Y debajo estaban escritas las palabras “Rompedores de reglas”.

Harry: La hierba te puede volver paranoico. Puede asustarte. Dios, estábamos muy asustado cuando vimos ese dibujo. En verdad habíamos hecho enojar a Tom esta vez. Habíamos roto las reglas inmediatamente. ¿Qué íbamos a hacer?

Tom: Pensé que al menos me abrirían la puerta, pero se quedó cerrada. De lo que no se dieron cuenta es que ya no me importaba mucho que fumaran. Estaba deprimido por otras razones.

Esa noche había salido con James Bourne. No todo estaba bien en Busted. Había habido debates con Richard y Fletch – diferencias que se habían aclarado al final – pero en ese momento asustaron a James. “Ustedes cuatro,” me dijo, “tienen que mantenerse juntos. Tienen que olvidarse de los managers y tienen que ser un equipo…”

Llegué a casa con la cabeza dándome vueltas. Fletch y Rashman eran una parte integral de lo que estábamos haciendo. Dejarlos de lado habría sido imposible. Necesitaba hablar con los chicos de eso. Así que después de darles mi dibujo, toqué la puerta y les pedí que me dejaran entrar.

Me senté en la cama y les expliqué todo lo que me había dicho James. Mis drogadictos compañeros se deprimieron tanto como yo por lo que habían oído, y mientras estaba sentado allí, las palabras de James me daban vueltas en la cabeza. Ustedes cuatro, tienen que mantenerse juntos

Claramente Harry y Dougie no iban a dejar de fumar. Ya me lo habían probado. Pero las bandas se separan por menos. No quería tener que estarme preocupando constantemente por que quisieran deshacerse de mí para poder fumar a gusto. No quería que pensaran que estaba ahí para evitar que se divirtieran. No quería ser un aguafiestas. Así que en ese momento tomé una decisión: si no puedes con ellos, úneteles.

Nunca había fumado siquiera un cigarro. Era tan sano como podía. Esa noche me senté con Harry y Dougie y me uní al pasatiempo nocturno de mis compañeros por primera vez.

Dougie: Nuestra casa pasó de ser una casa familiar a la casa más genial en la que cuatro chicos pudieran vivir. Era la casa de ensueño de cualquier chico. Recortamos fotos de chicas guapas y las pegamos en el arco que llevaba a la sala – lo llamábamos nuestra “ola de nenas”. Teníamos un armario lleno de DVDs, y luces por toda la casa. Cuando llegó Navidad llenamos la casa con decoraciones y nunca las quitamos. Teníamos todo este dinero y sólo lo gastábamos en hierba y juguetes. Por primera vez no teníamos que preocuparnos por no tener dinero, así que decoramos nuestras habitaciones con las coas más geniales que pudimos encontrar.

Tom: Por supuesto, teníamos que atender el pequeño detalle de hacer música. Íbamos a empezar a grabar nuestro primer álbum a principios de Diciembre. Así que desde finales de Agosto, todo Septiembre, Octubre y Noviembre, pasamos nuestros días en el estudio de ensayo. Practicamos nuestras canciones día tras día, tocándolas completas una y otra vez…

Danny: Y otra vez…

Harry: Y otra vez…

Dougie: Y otra vez…

Tom: … y mientras estábamos ensayando, empezó el proceso de informar a los medios sobre McFly. Gente importante venía a conocernos. De la nada, teníamos que acostumbrarnos a periodistas y entrevistadores de televisión, y al extraño negocio de que la gente se interesara en nosotros. No nos esforzamos mucho en impresionarlos. Tratamos de ser nosotros mismos, bromeando en los estudios y contando chistes estúpidos.

Dougie: A veces Fletch intentaba que actuáramos de un modo, o que dijéramos ciertas cosas, pero eso siempre se veía muy fingido. Descubrimos muy temprano en nuestra carrera, que mientras más nos comportáramos como nosotros mismos, mejor impresión dábamos.

Tom: Este era el tiempo en el que Giovanna y yo habíamos regresado definitivamente. Esta vez era de verdad. Ya no éramos niños en la escuela, y ya no vivíamos con nuestros padres. Más que nada, habíamos experimentado la vida el uno sin el otro por un par de años y sabíamos que estábamos destinados a estar juntos. Era nuestra densidad, como diría George McFly. En los primeros años de la banda pasé cada momento que no estaba trabajando, con ella. Ella tenía un departamento en Sidcup donde estaba estudiando actuación, y se convertiría en el escape perfecto para la locura de nuestro mundo. Manejaba hasta allí muy temprano y, mientras ella se iba a la Universidad, yo me quedaba en su departamento y veía películas, o me ponía un sombrero para medio disfrazarme y me paseaba por el centro de compras en Bluewater los días en los que estaba vacío.

Nuestros managers habían sido muy claros de que nuestra casa era una casa para trabajar. Eran negocios. No podíamos llevar chicas. No era un lugar para invitar amigos. Si Giovanna estaba en la casa, tenía que irse a toda velocidad en el coche a Tesco, o esperar afuera en mi balcón, o incluso esconderse en el baño, si pensábamos que Fletch iba a visitarnos. Así de asustados estábamos de él y de Rashman.

Harry: El proceso de grabación fue más intenso para Tom y Danny, que para mí y Dougie. No éramos una banda independiente que pudiera permitirse sonar un poco mal. Las canciones que terminarían en Room On The Third Floor necesitaban sonar perfectamente bien. Un buen pop. Sólo llevaba tocando la batería dos años, y sólo en uno de ellos lo había hecho seriamente. Pude arreglármelas para grabar “Surfer Babe” y “That Girl”, pero el resto de las canciones en el álbum fueron grabadas por un gran baterista llamado Ian Thomas.

Dougie: Lo mismo pasó con el bajo. Había estado trabajando mucho en las canciones de McFly, pero tocar en un estudio es distinto que tocar en vivo. Mientras que Tom y Danny erán perfectamente capaces de grabar sus guitarras y voces en el estudio, Ben Sergeant grabó el bajo para el álbum. Fue a Ben a quien se le ocurrió el riff del principio de “Five Colours In Her Hair”.

Danny: Harry y Dougie siempre han sido modestos respecto a su habilidad musical, pero esto necesita decirse: una vez que la banda estuvo formada, nadie trabajó más que ellos para mejorar. No les tomó mucho convertirse en increíbles músicos. (¡Mientras que Tom y yo, a lo mucho, empeoramos!)

De cualquier modo, no necesitábamos preocuparnos por nuestra musicalidad para nuestra primera presentación en televisión a mediados de Diciembre. CD:UK, como Fletch había prometido. Se sintió surrealista que ese momento al fin había llegado, que realmente íbamos a salir en televisión. Algo especial, que no podíamos esperar para mostrar al mundo. A pesar de que no tocábamos nuestros instrumentos en vivo esa vez – el estudio de televisión no estaba equipado para transmitir una banda tocando en vivo – por primera vez, yo esperaba con ansias pararme frente a las cámaras con una guitarra en mi cuello.

Dougie: Harry y yo estábamos felices de fingir que tocábamos. Estábamos aterrorizados. CD:UK era algo grande en aquel tiempo, uno de los programas de televisión musicales más importantes. Probablemente debimos haber ido a la cama temprano la noche anterior – teníamos que levantarnos a las siete para que un carro nos llevara al estudio – pero noches sobrias y de dormir temprano no eran nuestro tipo de noches. Predictivamente, pasamos la noche anterior a nuestra primera presentación en televisión drogándonos en el balcón en la habitación de Tom. A las cinco de la mañana seguíamos despiertos, con las cabezas llenas de hierba, riéndonos y repitiendo el tema de entrada de CD:UK por horas. Una banda con ojos borrosos se presentó en los Riverside Studios en Hammersmith un par de horas después.

Estábamos en el programa con Busted y una banda irlandesa llamada D-Side. Habían lanzado un par de sencillos y sabíamos de ellos. Mientras salíamos del carro notamos a algunas chicas ahí. Asumimos que estaban esperando a las otras bandas, pero de pronto se acercaron a nosotros y nos pidieron nuestros autógrafos. Un momento surrealista. ¿Cómo es que siquiera sabían quiénes éramos? Y de cualquier modo, no teníamos autógrafos. Garabateamos algo para ellas antes de apresurarnos hacia los estudios para hacer el programa.

Ese primer programa fue increíble. James Bourne nos presentó con una línea que recordaba a Back To The Future – “Puede que no estén listos para esto, ¡pero a sus hijos les va a encantar!”

Resulta que si estaban listos. Cuando el programa terminó y estábamos listos para ir a casa, pudimos escuchar una multitud de chicas gritando afuera del edificio. Esto, decidimos, iba a ser muy vergonzoso. Obviamente estaban gritando por Busted o D-Side. Íbamos a salir y nadie iba a saber quién demonios éramos.

No pudimos haber estado más equivocados. Ellas sabían exactamente quiénes éramos. Estaban gritando por nosotros.

Tom: Mientras tanto, seguíamos grabando Room On The Third Floor. Eso significaba que Danny y yo necesitábamos estar en el estudio grabando guitarras y voces más seguido que Harry y Dougie. Eran tiempos emocionantes, pero seguíamos esperando con ansias llegar a casa cada día para estar juntos.

A menos, claro, que tuviéramos el día libre. Y fue en un día libre, cuando estábamos juntos en la casa, que el teléfono sonó. Era Fletch y, raro en él, fue directo al punto. “Quiero que nos reunamos,” dijo. “En la casa de la banda. En tres horas. Todos ustedes. Nadie más puede estar ahí y sin excusas.”

Para cuando llegó estábamos aterrorizados. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué sabía él? Su cara estaba completamente seria cuando entró en la casa.

“Siéntense,” nos dijo. “Ahora.”

Fletch se sentó en el sillón de la sala. Nosotros nos sentamos en el suelo de cara a él.

“¿Hay algo que quieran decirme?” preguntó.

Una pausa.

“No…” Voces ahogadas.

“¿Nada?”

Silencio.

“¿Nada sobre sustancias ilegales?”

Mierda.

Mi corazón martilleaba, y casi pude sentir que escuchaba a los otros haciendo lo mismo. Los vi de reojo. ¿Qué íbamos a decir? ¿Alguno confesaría?

Fue Harry quien rompió el silencio. Estaba tratando de aligerar la situación. Trataba sonar inocente. “¿Te refieres a fumar hierba?”

Fletch asintió. “Si.”

Y entonces empezó a regañarnos.

Harry: No creo que alguno de nosotros hubiera sido regañado así antes. Hizo parecer insignificantes esos momentos en los que mi mamá y papá leían mis reportes de la escuela. ¿Qué demonios creíamos que estábamos haciendo? ¿Creímos que sólo por estar en una banda podíamos hacer cosas así sin consecuencias? ¿Creímos que éramos demasiado geniales para seguir las reglas? ¿Teníamos tan poco respeto por nuestros managers que pensamos que podíamos simplemente ignorarlos?

Levanté mi mano, inocentemente pensando que podía evitarles a los chicos un poco el regaño. “De hecho, Fletch,” dije en voz baja, “probablemente deberías saber que yo ya fumaba hierba antes de entrar a la banda.”

Me vio ferozmente. “Si hubiéramos sabido eso,” dijo, “en primer lugar jamás habrías entrado a la banda.”

Eso me cerró la boca. Y por supuesto, tenía razón. Jugar con drogas era estúpido. Simplemente éramos muy jóvenes en ese momento para saberlo.

Danny: ¿Ya hemos mencionado que Fletch habla demasiado? Fletch habla demasiado. Incluso aunque solo esté ahí para hablar del clima puede hacerlo por horas. Ese regaño se sintió como si nunca fuera a terminar. Para el final Fletch nos puso las cartas sobre la mesa. “Podrían ser la mejor banda del mundo,” nos dijo, “pero depende de ustedes. Tengamos una carrera de veinte años, ganemos millones y compremos una isla. Entonces podrán fumar tanta hierba como quieran. Pero por ahora, déjenlo…”

Tom: Y lo hicimos. El regaño de Fletch logró su cometido. Nunca volvería a tocar alguna droga, y para mí muy personalmente, los siguientes años – en los que apenas toqué el alcohol – serían los mejores de mi vida, la cambiarían por completo.

Recordando esos primeros días en la casa de la banda, todos podemos ver cuán importantes fueron en ayudarnos a crear un vínculo como banda. Podría haber salido muy mal. Danny y yo elegimos a Harry y Dougie después de conocerlos por, literalmente, dos días. Podríamos habernos odiado. Podríamos haber descubierto que no teníamos nada en común, o que resentíamos el tiempo que pasábamos juntos. De hecho, nos divertimos tanto. Aún no éramos famosos ni exitosos, pero ya estábamos teniendo el momento de nuestras vidas. Aún cuando llegamos a ser famosos, no queríamos ir a clubs o bares de celebridades. No era lo nuestro. Para nosotros, lo mejor de estar en una banda era estar en una banda, haciendo cosas que hacen las bandas – no todas las trampas que conllevaba. Nos gustaba trabajar en nuestra música, y nos gustaba estar juntos. Todo esto significaba que nos unimos más de lo que la mayoría de las bandas tienen oportunidad o inclinación de hacer. A un par de meses de mudarme a la casa de la banda, tenía tres nuevos mejores amigos. Sus nombres eran Danny, Harry y Dougie. No importaba lo que el futuro nos deparara, nuestra amistad era algo con lo que sabíamos que siempre podíamos contar.

Y ahora, cuando la gente nos pregunta cómo somos tan cercanos, todos pensamos en ese tiempo que pasamos juntos en la casa de la banda. Es imposible divertirse tanto y no terminar siendo amigos.



1 Vodka

8 pensamientos en “El pasto no siempre es verde

  1. Me gusto este capitulo , en este es cuando te das cuenta que son humanos ,por decirlo de alguna manera, y que comenten errores . Y bueno como siempre gracias por la traduccion , estoy atenta al proximo capitulo!

  2. Oh gracias por tan hermoso trabajo, está perfecto :3 Gracias, la verdad que sos una genia. Besos desde Argentina ♥

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