14

Es una experiencia muy surrealista cuando, dos semanas después, vestidos de todas las formas, colores y tamaños llegan para que me los pruebe, así como zapatos, bolsas, collares, artes y pulseras para completar el atuendo. Paul ha decidido venir y ayudarnos a mí y a Billy a escoger el conjunto perfecto. Traté de sugerir que estaría más cómoda probándome los vestidos sola, pero ninguno de los hombres entendió la indirecta.

Lo bueno es que Paul decidió traer a su asistente personal Samantha con él para que me ayudara a ponerme y quitarme los vestidos fácilmente. Debo admitir que, aunque no me agradaba la idea de tenerlo aquí (viéndome en ropa interior), ha sido una bendición. No habría tenido ni idea de cómo ponerme la mitad de estos vestidos sin ella, con todos sus cierres, forrajes y elegante tela – de hecho, incluso algunos pesan tanto que nos ha costado manejarlos juntas. Nunca lo hubiera logrado sola.

Samantha casi no habla mientras me cambia entre un vestido y otro, y no sale conmigo cuando les muestro a Billy y Paul lo que estoy usando. Se queda en la habitación preparando el siguiente atuendo que probaré y mueve los vestidos por toda la habitación, algo nada sencillo para su 1.52 m de estatura.

‘Bill, creo que esto es demasiado,’ dice Paul, sacudiendo la cabeza por el vestido color crema con muchas cuentas  que estoy usando, mientras camina a mi alrededor para verlo todo.

Al inicio de la tarde me sentía expuesta cada que Paul caminaba a mi alrededor, examinando cada detalle con el ceño fruncido – pero ahora, después de probarme unos veinte vestidos, empiezo a acostumbrarme a su escrutinio.

‘Pero se ve perfecta,’ exclama Billy.

‘Oh si, se ve muy bien, hermosa inclusa, pero llama mucho la atención,’ dice Paul, sacudiendo la cabeza hacia mí y el vestido. ‘La gente asumirá que está tratando de robarte la atención a propósito y podría resultarle mal. No quieres eso.’

No me di cuenta que elegir un vestido para ir a una entrega de premios sería tan político – si un vestido es muy revelador o llamativo se percibe que estás tratando de actuar como Liz Hurley y llamar la atención; si no es nada especial no eres solidaria. Tienes que encontrar el balance y obviamente es por eso que necesitábamos a Paul.

‘Pero quiero que ella sea el centro de atención. Quiero que la gente la note,’ discute Billy.

‘De hecho,’ digo, entrometiéndome en su discusión y recordándoles que también tengo una opinión. ‘No estoy muy segura sobre este. Me gusta, pero no me encanta.’

‘Bueno, en ese caso, quítatelo cariño,’ dice Billy tronando los dedos teátricamente, como si fuera Franck Eggelhoffer de Father of the Bride. ‘Si te “gusta” te lo quitas y nunca lo volvemos a mencionar. Si lo “amas”, ¡lo usas!’

Me río mientras regreso a la habitación.

‘¡Me lo estoy quitando!’ grito a los hombres mientras me doy la vuelta y dejo que Samantha lo desabroche.

Me quito ese ajustado vestido y vuelco mi atención hacia las filas de vestidos acomodados frente a mí, que Samantha ha mantenido en orden para que sepamos qué tan lejos hemos llegado. Ya me he probado al menos la mitad de ellos, pero nada me ha llamado la atención aún. Todos son hermosos, por supuesto que sí, pero quiero usar algo que me haga ver como yo, y sólo me convierta en una versión más destellante de mí. Todos estos vestidos destellan por sí mismos, pero quiero ser yo quien destelle. Bastante simple, no quiero que el vestido me opaque.

Samantha me pasa el siguiente vestido aprobar; un vestido oscuro sin tirantes. Se ajusta hasta las rodillas, y luego se expande dramáticamente. Es una pieza que dice algo. Entro en él y respiro mientras Samantha ajusta el corsé en la parte de atrás, seguido por una serie de botones que van desde mis omóplatos hasta lo más bajo de la espalda. Me veo en el espejo, dejando escapar un pequeño suspiro, encontrándolo demasiado expuesto y restrictivo. Aunque sé que he perdido peso últimamente, para mí, mis caderas son mi peor cualidad y este vestido las acentúa y atrae la atención a esa área problemática. Noto que incluso Samantha frunce el ceño ligeramente. Decido dejar que los jueces lo vean así que camino hacia Billy y Paul, sintiéndome como una sirena mal hecha.

Tengo la lengua a un lado de la boca y frunzo el ceño mientras me concentro en cómo caminar en este diseño de cola de pescado tan complicado – no es sencillo. Lo único que parece funcionar es patear con los pies en cada paso, ayudando a que el vestido se mueva encima. Es mucho esfuerzo para alguien como yo a quién le gusta la comodidad.

No puedo evitar reírme cuando veo a los hombres viéndome. Se ven tan confundidos como me siento.

‘Dios, definitivamente no queremos esa cara en la alfombra roja,’ declara Paul con una expresión mortificada.

‘No es mi favorito…’ admite Billy, aunque parece costarle decir algo negativo.

‘Sip, estoy de acuerdo. ¡Horrible!’, digo. ‘No quiero tener que preocuparme por cómo camino en la maldita cosa. ¡Ya voy a estar bastante nerviosa sin necesidad de eso!’

Mientras me doy la vuelta escucho que Paul le dice en voz baja a Billy, ‘Buen trabajo. ¿Notaste que se parece mucho al que Coco usó en los pasados Oscares – cuando se vio sensacional? Hubiera sido horrible que las compararan.’

Horrible para mí, pienso. ¿Después de todo, qué chica normal querría ser comparada con una modelo?

No me molesto en esperar a que Billy responda. Sólo quiero quitarme el vestido tan rápido como sea posible.

Bufo camino a la habitación, lista para probarle lo que parece ser el billonésimo vestido, para encontrar que Samantha tiene el siguiente en el suelo para que me lo ponga de inmediato. Es lo que yo llamaría rosa vintage. No tan rosa que te haga ver como una Barbie, instantáneamente haciéndote ver de 13 años – es más sutil y menos ostentoso por mi tono de piel. El diseño es ligero y libre, con una pieza de tela sobre un hombro, dejando el otro desnudo. Se ajusta en la cintura – sin necesidad de un corsé – y luego tiene varias capas de tela de distintas longitudes conformando la parte baja del vestido, como ondas, haciéndolo libre y agradable. Es impresionante, elegante y femenino y me hace sentir como una princesa desde el momento en que me lo pongo.

Antes de salir para enseñárselo a Billy y el dragón que es Paul, Samantha me detiene y me da un par de zapatos color gris claro de una caja detrás de ella. Sorpresivamente, no se ven muy altos y, una vez que me ayuda a ponérmelos, son lo suficientemente cómodos para hacerme pensar que quizá pueda lograr mantenerme erguida en ellos. Viendo el conjunto completo en el espejo no puedo evitar sonreír al reflejo.

Este es el indicado.

No dejaré que nadie me diga otra cosa.

Me siento extremadamente bella y especial en él.

Rápidamente veo a Samantha, parada detrás de mí, y noto que ella también sonríe. Viéndola a los ojos, le guiño el ojo y dejo escapar una risa antes de ir con Billy y Paul con orgullo.

‘¡Esa sonrisa lo dice todo!’ sonríe Billy. ‘¡Es perfecto!’

‘Lindo,’ dice Paul.

‘Gracias,’ digo, sin importarme que no suene demasiado entusiasta. ‘Me encanta,’ digo, incapaz de borrar la sonrisa de mi cara.

‘¿Te “encanta”?’ pregunta Billy, usando su extraño acento de Franck de nuevo, haciendo reír y asentir con la cabeza. ‘¡Lo usas!’ exclama.

No puedo evitar mover mis brazos en el aire por la emoción.

‘Y debo decir, tiene un increíble gusto para alguien que supuestamente no sabe nada de moda – es el más caro de todos,’ nos informa Paul. ‘Está diseñado por no otra que Vera Wang.’

‘¡Ooooh! ¡Buena elección!’ dice Billy.

Les sonrío a ambos, sin la menor idea de quién esta Vera… ¡aunque sé que me encanta lo que hizo con el vestido!

Una tarde de la siguiente semana, estoy en casa limpiando la alacena de Billy, tirando las latas y botes caducos cuando suena el teléfono de la casa. Contesto para encontrar a Paul del otro lado de la línea.

‘Billy está en el teatro, me temo,’ digo, tratando de sonar alegre y amigable a pesar de que sé que no es mi mayor fan.

‘Si, lo sé,’ dice con un tono de  molestia. ‘De hecho, marcaba para hablar contigo.’

El hecho de que esperó a que Billy estuviera trabajando para hablar no es una buena señal. Tampoco lo es el que me hable cuando nunca antes lo ha hecho.

‘Oh, Ok. ¿Qué pasa?’

‘Nada…’

El silencio que llega del otro lado de la línea me disturba. Mientras espero a que hable empiezo a quitar la etiqueta de un bote de pepinillos, tratando de distraerme de cuán incómoda me siento.

‘¿Hay algo con lo que te pueda ayudar, Paul?’

‘No.’

Ok…

‘Pero pensé que podríamos platicar la siguiente semana.’

‘¿Oh?’

‘Recibí una llamada diciendo que puedes quedarte el vestido como agradecimiento por haber elegido a Vera,’ dice sin humor.

Aunque me encanta el poder quedármelo, Paul y Billy ya me dijeron que sólo puedo usarlo una vez – ¿qué se supone que haga con él? ¿Usarlo para limpiar la casa? ¿Hacer las compras en él? ¿O quizá flotar en el mientras paseo por el parque? Nop, la realidad es que se quedará en mi armario, acumulando polvo tristemente.

‘¡Eso es genial! Gracias por hacérmelo saber,’ digo, esperando poder colgar pronto.

‘Estoy seguro de que será una elegante adición a tu actual guardarropa,’ agrega Paul

Decidiendo ignorar el comentario, me mantengo en silencio.

‘También, quizá quieras usar los zapatos en casa.’

‘¿Para evitar que me lastimen? Si, ya lo he estado haciendo.’ Digo educadamente.

‘Y para practicar cómo ser elegante.’

Ahh…

‘¿Algo más Paul?’ pregunto, se me acaba la paciencia.

‘Si. Lo hay,’ dice, fallando al esconder el tono agrio en su voz. ‘Sólo quería decirte que no tienes nada de qué preocuparte. Será ruidoso, maniático y bullicioso – pero trata de disfrutarlo. Billy deberá estar contigo en todo momento. Pero obviamente, para él es trabajo. No todo es divertido.’

‘Lo sé, Paul.’

‘Bien. Es una noche importante.’ Suspira antes de volver su tono de voz más cálido. ‘Sophie, sé que tienes una tendencia a sentirte incómoda y te dan ataques de pánico – no deberías preocuparte. El domingo todos estarán en los famosos a tu alrededor. No en ti.’

‘De acuerdo.’

‘Obviamente, me encantaría decir que estaré ahí si todo sale mal pero, bueno, ya que tomaste mi boleto – estás sola.’

‘Lo siento Paul, ¿hay algún problema?’

‘Para nada, Sophie. Pero una cosa…’

‘¿Si?’

‘No lo arruines,’ dice, antes de colgar.

Más tarde, esa noche, cuando nos metimos a la cama decido hablar con Billy sobre la conversación.

‘Paul habló esta noche,’ empiezo.

‘Si, me dijo.’

‘¿Lo hizo?’

‘Si. ¡Buenas noticias sobre el vestido! Apuesto que estás encantada.’

‘Así es…’ volteo a verlo. ‘Billy, ¿le contaste sobre mis ataques de pánico?’

‘No realmente – sólo sobre cómo nos conocimos,’ dice encogiéndose de hombros.

‘¿Por qué le dijiste eso?’

‘¿Por qué no? Es mi manager. Le digo todo.’

‘Pero esto no es algo tuyo que puedas contar, Billy. Es personal para mí. No quiero que Paul sepa ese tipo de cosas sobre mí.’

El labio de Billy se mueve bajo su nariz, claramente confundido.

‘No entiendo cuál es tu problema con Paul. Sólo te trata bien. ¿Por qué estás tan a la defensiva con él?’

‘¡No es así!’

‘Si. Sophie, tienes que entender cuán importantes Paul es para mí.’

‘Lo entiendo.’

‘Paul habló para ver si estabas de acuerdo y cómoda con los planes para el fin de semana – ese tipo de chico decente es.’

No, no llamó para eso, pienso. Parece que el propósito principal de Paul era hacerme saber que sabe y molestarme lo suficiente para decírselo a Billy – causando problemas entre nosotros. Qué listo.

‘Me sorprendió que supiera, eso es todo,’ digo, tratando de aligerar la tensión entre nosotros.

‘Para ser honesto Sophie, ni siquiera yo sé mucho sobre tus ataques de pánico – sólo lo que vi cuando nos conocimos. Cada que te pregunto te cierras.’

‘No me gusta hablar de ello.’

‘Bien,’ dice, bufando mientras se voltea, dándome la espalda.

‘¡Billy!’

‘Está bien, Soph – pero debes saber que lo único que queremos hacer es estar ahí para ti. Te amamos.’

‘Lo sé.’

No hay ninguna manera de que quiera abrirme sobre el tema ahora, con esta horrible atmósfera entre nosotros. Me acurruco bajo las sábanas y me pregunto cómo es que la conversación se salió de control tan rápido.

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